miércoles, 24 de mayo de 2017

Taller “Comprender y redactar textos académicos” Unidad de Apoyo a la Enseñanza FCEA Marzo 2009















Taller “Comprender y
redactar textos académicos”


Unidad de Apoyo a la Enseñanza

FCEA Marzo 2009


    ¿Qué es un    texto académico?

†   

Composición escrita


Desarrolla un tema  


†    En  el  marco  de  una  disciplina académica



†    En    el    marco    de    actividades científicas    y   universitarias   que tienen    como  objetivo  producir  y transmitir conocimientos.





Estructura básica



†    Introducción:     se     presenta     y     se contextualiza el tema








† Desarrollo del tema








†    Conclusión  o  remate:  un  balance  del tema desarrollado





Ejemplo de texto breve


†    El objetivo de este artículo es presentar algunas características de la actual crisis económica mundial.



†    Su   origen   estuvo   vinculado  a   problemas  en   el   mercado inmobiliario de Estados Unidos. En una primera etapa se trató de una crisis financiera. Más adelante la crisis financiera impactó sobre el sector real de la economía. Como consecuencia de lo anterior,    muchos países entrarán en  recesión durante el  año
2009.


†    El  mundo  enfrenta  un  importante  desafío:  salir  de  la  peor situación    económica mundial  luego  de  la  crisis  de  1929.  Se deberán buscar caminos para que el impacto sobre la sociedad sea mínimo.

Textos argumentativos y textos
explicativos



†    En los géneros académicos predominan las secuencias    expositivo  –  explicativa  y  la argumentativa.




†    Si  bien  presentan  diferencias,  tanto  los géneros expositivos como los argumentativos se    caracterizan    por    desarrollar    una exposición    razonada  de  un  tema  o  de  la solución a un problema, o bien fundamentar una opinión.





Texto argumentativo


„    Los  discursos  argumentativos son  aquéllos  en  los  que  el enunciador    toma  postura  ante  un  hecho  o  un  tema  y  se propone persuadir al destinatario de su postura.



„    Hoy  trataremos  el  tema  de  la  pena  de  muerte.  Nuestra hipótesis es que ésta no debe implantarse.



„    Uno de los principios en los que se funda toda ley humana y los dictámenes de toda religión practicada establece que no se debe matar. Además la pena de muerte es ineficaz porque en los países en los que existe no ha disminuido el número de delitos.


„    Concluimos pues que tanto por razones de ética como por razones de eficacia, la pena de muerte no debe constituir una opción para la solución de la criminalidad.





Texto expositivo – explicativo


† Tienden a hacer saber/conocer algo a su destinatario



†    Tienen  la  finalidad  de  que  éste  comprenda  las razones, motivos o causas de un fenómeno, conozca cómo es algo



†    No procuran simplemente transmitir información sino que    buscan  instaurar  a  partir  del  discurso  una simetría de saberes entre el que explica y el que recibe la explicación





Ejemplo de texto expositivo


†    El propósito de este artículo es definir el concepto de nivel de actividad de una economía.



†    El  nivel  de  actividad de  una  economía refiere a  los  bienes y servicios producidos por un país en un período determinado. Se mide    a  través  de  una  variable  macroeconómica  denominada Producto Interno Bruto.



†    El PIB es la suma de los bienes y servicios destinados al consumo final, a la formación bruta de capital y a las exportaciones. A esta suma se le deben restar las importaciones.


†  Hemos definido una de las variables económicas más relevantes.
En el próximo capítulo profundizaremos en el concepto.

Proceso a seguir para redactar un
texto académico


†    Primera etapa: elegir un tema, obtener información de distintas fuentes (libros, revistas, internet, etc), delimitar el tema.



†    Segunda etapa: seleccionar las ideas principales y las secundarias    encontradas  en  las  fuentes  consultadas, organizarlas     en  un  esquema  que  asocie  cada  idea principal y sus ideas secundarias con un párrafo.



†    Tercera etapa: redactar una versión preliminar del texto de acuerdo al esquema. Conectar las ideas.



†  Revisar el texto preliminar para obtener el texto final.
Ejemplos de conectores

    Tipo de  conector    Ejemplo
    Lógicos
  
    ¾    Causales    Porque, dado que, puesto que, ya  que,

debido a que, como, pues
    ¾    Efecto    Por  lo  tanto, en  consecuencia, de  modo

que, por  consiguiente
    ¾    Oposición    Pero,  no   obstante,  mas,  sin   embargo,

pese a lo cual, siempre que
    ¾    Orden    En    primer  lugar,  primero,  en    cuarto

lugar, finalmente, luego, además
    Espaciales    Arriba, detrás, cerca, lejos, en  el interior,

en     el     exterior,    dentro,    fuera,    de espaldas, encima, debajo
    Temporales    Antes, ahora mismo, al  mismo tiempo,

después,    más  tarde,  más  adelante,  a continuación, anteriormente, entonces, poco antes, simultáneamente.






A modo de cierre


†    El antes de escribir es tan importante como el mientras y el después


†  Evite que el lector se vaya


†  Vaya al grano


†  Jerarquice la información


†    Los párrafos tienen unidad visual y conceptual


†    El cierre debe ser conciso y debe tener una vinculación clara con el texto





jueves, 4 de mayo de 2017

Pablo González Casanova Cuentos indígenas TATAPACHICHI EL SALTAMONTES COLORADO



Cuentos indígenas



TATAPACHICHI

ELSALTAMONTESCOLORADO


 Tatapachichi  oyeya  pan  milli  omocehuitaya ihuan  nacaztatapa ipan otentzicuin quilhuia:
-Ha!  Pilalactli, nopan yotitentzicuin. Huan  onahuat:
-Ya! Tle  tiquitohua? Ye tihuehuentzin? Quitohua:
-Ye  nihuehuentzin.
-Tla  melahuac ye  tihuehuentzin,  quezquipa yotiquitac no cuatopilitotilo1  huan no tlemoyototoco?2
Huan tehuatl,  quezquipa yotiquitac?
-Nehuatl chicocpa,  huan  tehuatl quimach titlacati huan  ni- man  ye tihue  huentzin. Otiquitac que yotimitztlan; amitla  cualli tinechilhuia tlen timitztlatlania.
Omonahuati nacaztatapa, opatlan huan  oya.


El  altamontes colorado estaba descansando en la sementera y el altamontes sordo cayo sabre  el de un brinco,  y dijo:
-iAy,  muchacho, brincaste encima de mi!
Contesto:
-¡Ea!  ¿Que dices?  ¿Ya eres viejo? Y respondiole:
-Ya soy viejo.
-Si  eres  de veras viejo,  di,  «cuantas veces  has vista  la  danza del bielgo y tambien el corretear de las chispas?
-Y  tu, cuantas veces lo has visto?
-Yo,  siete veces, y tu acaso  acabas  de nacer y ya te dices  viejo.  Ya ves que  te he  ganado, nada  puedes decir de  lo que  te pregunto.
Se despidio el saltamontes sordo,  volo y se fue.

Pablo González Casanova cuento nahua HUEYMIZTLI HUAN TECUICUICA EL LEON Y EL GRILLO

HUEYMIZTLI HUAN TECUICUICA

EL LEON  Y EL GRILLO


Hueyi  miztli ohuetztotaya,  oyetaya,   oncan ometen omocamic otzicuin huan Tecuicuica ocotaya itic itecpancalco. Tetecuicuica otentzicuin huan  oquitzatzilli, oquilhui:
-Ximonana! Amo xicholoya! Nehuatl nitzitziquitzin, zan onicxico nopan otichocholo. Axan,  quen  ticchihuazque?
-Nozo,  quenin ticchihuazque?
-Nicnequi axan  tinechyectlaliliz notecpancalco.
-Amo timitzyectlaliliz.
-Amo? Ticyectlaliz huan  tlamo  tiquittazque.
-Ya! Tlen tinechchihuilliz? -huan ohuehuetzcac.
-Quen ticnequi  timitzyectlaliliz? Tlaxquitta, tocepan yazque.
-Tle!  Mellac cualli!
-Ahuelli, tiquitohua tehua, huan  tla ticnequi tiquittazque zan xiquito.
-A que tehuatl! Tiehue tipaxialohua!
Oyaque,  oacique  pan  cente atlatli,  oquito  hueyi miztli:
-Tla ticnequi nican ticualitacan,  cualtitentzicuinican nehuatl ica tehuatl.
-Quen amo, xinechyecana.
-Nitentzicuiniz, xinechontoca.
Otentzicuin hueyi miztli. Tecuicuica omotzico  itech icuitlapil huan  iman otentzicuin, ohuetzico  ocachi hueca  huan  quilhuia:
-Nehua   otimitzpanahui  huan   tiquitohua  ocachi  ti  chi-
chicahua.
-Nehuatl amo iqui niccahuaz! Tiquittazque occepa ica totlacahuanl
-Cualica!  Quen  tehua ticnequiz.
Oncan tecuicuica oquinotz cente yoyoliton, cuatlayacatl, chilpan. Oncan  oquinamiquito cente aaconton huan  cente mimia- huatl;  no iqui oquinamiquito cente  xixicoton quilhula:
-Xinechnanamiqui.
Oncan  hueyi miztli noiqui ye tlatlalhuia, oquinamiquito cente polo, cahauayo, cuacue;  no oquinamiquito mazatl, oquinamiquito cente yepatl,  ye quilhuia:
-Xinechnanamiqui.


El leon estaba echado,   alla estaba;  luego se levanto corriendo, asustado y [mientras] el grillo estaba en su palacio.  El grillo brin- co, le grito y le dijo:
-iDetente!  INo  huyas!. .. Yo soy  pequefiito, pero supe  resis- tirte cuando me pisaste. Ahora,  ique  haremos?
-Eso es, icomo  hemos  de arreglarlo?
-Quiero que ahora mismo  me compongas mi palacio.
-No he de componertelo.
-iQue no? Tu  lo compondras, y si no, ya nos veremos.
-iBah!  iQue  me has de hacer? -y se rio  [el leon].  iComo quieres que yo te lo componga? Mira, vamonos juntas.
-iDe veras que eres ocurrente!
-No tienes que decir nada y si quieres veremos [quien gana], inada mas habla!
-iAh, que tu! Vamos a pasear.
Se fueron juntos y cuando llegaron  a una  barranca, dijo  el
Leon:
-Si  quieres  aqui veremos [quien  gana];  brinquemos juntas, yo y tu.
-iComo no!  iVe tu delante!
-Voy a saltar. Sigueme.
Salto el leon, y el grillo  colgose  de  su cola y cuando dio  el brinco [el grillo] cayo mas adelante y le dijo:
-iYo te pasel Y dices que eres mas fuerte.
-iEso no lo dejare  asil Veremos de nuevo con nuestra  gente.
-iEsta bueno!  Como  tu quieras.
Entonces el grillo  llamo a todos  los  mosquitos,  abejas y avis-
pas coloradas.  Despues  a un moscardon,  a una  avispa,  [y]  tam- bien fue aver a un abejorro [ya cada quien]  le dijo:
-iAyudame!
Mientras,   el leon empezo  tarnbien  a invitar [a otros anima- tes]; fue aver a un burro, a un caballo,  a un buey; tambien fue a ver a un venado;  fue aver a un zorrillo y entonces le dijo:
-Ayudanos.
Y dijo el zorrillo:



Huan  oquito  yeyepatl:
-Tlenon ticnequi  ica timitznanamiquiz. Oquito:
Nicnequi  totehuitique ica occequin yolcame. Huan  oconitoaya:
-Zan  ica nehuatl tlen quinequizique,  zan xinechcahualli. Oquito hueyi miztli:
-Oya cualica!,  ica tehuatl amo nomotia. Oncan  ye oquitlatitlanili in tecuicuica:
-Axcan ye ima tonamiquizque ixtlahuapa Ayohualco, huan ompa  tla ticnequi  totehuizque. Ompa  motaz aqui  non  tlaxixiliz. Ompa  xinechchia ica mo tlacahuan.
Oncan  hueyi miztli oya canin oquitlalhui ica itlacahuan. Oacic.
-Noca xitlacuacan.
Onca tlacuaticate icuac oquicaque tecuicuica  ye otzatzic, qui- milhuia  itlacahuan:
-Ximehuaca, ye oecoc hueyi miztli aquin  ica totehuizque. Omen,  quinamicti. Oncan  hueyi miztli ye oquipehualti mote-
hula  huan tecuicuica  zan tentzicuintinemi. Iman ye ocia, oquito hueyi miztli:
Axan ica totlacahuan ma totehuican, za tehuan amitla tochi- huilizque.
Oncan  ohualmonamictaque motehuia huan  yeyepatl  hueca quimittatica huan  ohuallaque nin yoyolcame  nontlamini, opeque quimini.  Iman otzatzic hueyi miztli oquitzatzili, yeyepatl, quilhuia:
-Xihualehua, ye nechtlamiticate!
Oncan  ye otzatzic yeyepatl:
-Axcan notlacahuan, tiehue  ticpalehuia! Ye quitlamiticate. Oncan oya yeyepatl ica itlacahuan ipan occequin;  oncan ohua-
laque itlacahuan Tecuicuica ipan yeyepatl huan  nochtin itlaca- huan  yeyepatl omocuepque,  omocuitlapiletiquetzque  imixtlan yoyolime  huan  hueliquimicxi. Oncan  ohualaque nochtin yoyoli- me impan huan  oquinmiminque  huan  hueyi  miztli ica  occequin ye oquintepayoloque quintehuia.  Oquito  hueyi  miztli:
-Axan xinechcahua!  Ye onitlapolol Timitzyectlaliliz  motec-
pancalco! Totlazotlacan que teotl motlanahuatilfa.
Oquito  tecuicuica:
-Xicyectlali notecpancalco.




-c:En que  quieres  que  te ayude  yo? Dijo:
-Quiero  que vayamos a combatir con  los dernas animales.
Y le dijo:
-Conmigo solo  [basta] lo que  quieran.  Dejamelo a mi. Dijo el leon:
-iEstoy bien!,  contigo  no  tengo miedo. Ya entonces reto al grillo:
-Llego  la hora de encontrarnos en el campo  de Ayohualco;
si quieres,  alll combatiremos.
-Alla se vera quien gana.  Esperame alli con tu gente. Entonces  el leon  se  dirigio al lugar  donde habia estado con
su  gente.  Llego.
-Coman  entretanto.
Cuando estaban comiendo, de  repente oyeron que  el grillo llamo a su  gente y Jes dijo:
-Levantense, que  ya llego el leon con quien vamos a com- batir.
Se levanto  y fue  a su encuentro.  Entonces  el leon  empezo  a tirar zarpazos y el grillo  nada mas  brincaba de  un !ado a otro. Cuando se canso,  dijo  al leon:
-Ahora combatamos con  nuestra gente, pues nosotros solos no nos haremos nada.
Luego  se encontraron [sus  ejercitos]  y entraron a combate  y el zorrillo desde lejos los vela y llegaron los animalitos que  pican con su aguijon y empezaron a picarles.  Entonces grito el  leon, llamando al zorrillo y diciendole:
-iVen,  que ya estan acabando conmigo! Entonces grito tambien el zorrillo a su gente:
-iAhora,  mi gente, vamos  a defenderlo!  iYa estan  acabando
con el!
Entonces el zorrillo se dirigio con  su tropa sobre los otros y entonces se  echaron todas  las  tropas del  grillito sobre  el zorrillo y todos  los soldados de!  zorrillito se volvieron con  la cola  levan- tada,  de  espaldas a los animalitos, y se ventosearon con fuerza. Entonces se echaron todos los insectos sobre ellos y los picaron y al  leon y los dernas  ya los habian atarantado  de  tanto picarles. Entonces dijo  el leon:



Hueyi  miztli tlen oquichin oconan  cuacuecuitlatl huan  ocon- tlali:
-Ye otiquittac, zan  nenca  ye otinechcocolti. Axan  manto- tlazotlacan que  teotl quimotlanahuatilia huan  man  tlami  nochi quexquich oticpiaya ica ototehuitinernia.


-iAhora dejame,  ya perdi!  ITe cornpondre tu palacio!  iAme- monos  ahora como  Dios manda!
Dijole el grillito:
-iCompon mi palacio!
Lo que hizo el leon  fue coger una bofiiga  de res y ponerla.
-Ya viste,  inutil fue que me hicieras daiio. Amernonos ahora
como  Dios manda y que  termine todo  cuanto  tenfarnos  por lo que andabamos riiiendo.

Pablo González Casanova Cuentos indígenas LA CULEBRA Y EL HOMBRE CENTE COUATL HUAN TLACATL


CENTE  COUATL  HUAN TLACATL

LA CULEBRA Y EL HOMBRE

Cecpa,  cente couatl,  opanotaya itzallan ome huey quame totomaque. In iquac inin opanotaya omallauh quahuitl, ipan ohuetzico; iman otillin yocueloquiz,  iman open  mocuellohua, mocuellohua.  Zan  nenca  ocachi  ipan opachitaya, ye  iyomiquia, ihuan cente tlacatl  ochantia amo  hueca  canin oyeya quauhtlatli, oquilnamic  oquaquahuizquia, tlen oquichin: ocan intepoznecochtli oya oquaquahuito. Inin  oacito quauhtla opanotaya ica nica oyeya couatl oquicac tlazanatza omocuep  ontlachix couatl ompon oyeya couatl oquitzatzilli quilhuia:
-Qualli   tlacatl  xihualla  xinechiquanilliqui  inin  quahuitl,
nechmictitica.
-Amo timitziquanilliz tlamo  tinechquaz. Couatl onahuatl quilhuia:
-Amo  timitzquaz,  xinechiquanilliqui,  yotimitzilhui  amo
timitziquanilliz, amitla timitzchihuilliz; tle  amo  timoyolcocoa? Xihualla xinechiquanilliqui, timitztlatlatia!
Zazan  oquitlatlati couatl, .iman tlacatl omopacho, open quitequi  ica  tepoznecochtli  in  quahuitl;  oncan  oquiquanilli, oquiz  couatl; open motenpapalohua; yoquinequfa tlaquaz; oquipiaya ce tonalli  amo otlaquaya.  Ima  quitohua:
-Qualli  tlacatl,  ye napizmiqui, axan nia  timitzquaz,  nicpia ce tonalli  amo  nitlaquatica. Tien  tiquitohua,  qualli  tlacatl?
-Quenin!  Tia  tinechquaz!  Quenin zazan  iquion?  Inon  yo
timitziquanilli quahuitl ica otirniquizquia ihuan axcan  ticnequi tinechquaz!
-Tie  tehua   qualli  tlacatl,  amo  ticmati que  ce qualli  ica  ce
amoqualli moxtlahua?
-Amo.
Occepa  onahuat couatl:
-Tie amo timoneltoca?
-Amo, amo  noneltoca tlen tiquitohua.
-Tia amo timoneltoca, xiquinhuallica nahui tlaca ihuan mixtla niquintlatlaniz, ihuan tiquitaz que mellahuac, que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua.
Niman oya qualli tlacatl, oquitemoto nahui oquichyolcame. Amo




Una vez,  una culebra cruzaba entre dos  grandes  troncos muy gruesos. Cuando iba pasando, se resbalo un tronco yendo a caer sobre ella. Apretose y ya no  pudo salir. Luego comenzo a retor- cerse,  pero era inutil;  cada  vez  se apretaba mas  y ya  se  estaba ahogando. Y sucedio que  un hombre, que  habitaba no  lejos del bosque,  recordo que  debia  salir a cortar lefia; y asi lo hizo.  Cogio su tepoznecochtli1   y se fue  a cortar leiia.  Cuando llego  al bosque  e iba  pasando por donde estaba la culebra,  oyo ruido; se volvio,  y vio a la culebra que  estaba alli.  La culebra lo llamo  y le dijo:
-Buen  hombre, ven aca,  qultame  este arbol que  me  esta
ma tan do.
-Note  lo quito porque me comerias. La culebra le contesto diciendole:
-Note comere; quitarnelo.
-Ya te dije  que  note lo quitare.
-iNo  te hare nada!  iComo!,  foo te compadeces? Ven,  quita-
melo;  te lo ruego.
Mucho le rogo  la culebra,  que  luego el hombre se acerco y comenzo a cortar el arbol con su tepoznecochtli. Luego que  aparto el arbol,  salio  la culebra y comenzo a lamerse los labios, queria comer. Ya tenia  un dia  sin comer.  Entonces le dijo:
-Buen  hombre, me  muero  de  hambre, ahora voy a comer- te; tengo un dia  sin comer.  (Que dices  a eso, buen hombre?
-iComo!  �Quieres  comerme?  (Como es posible? iYo  te qui-
te el arbol que  te estaba matando y ahora quieres comermel
-Que, buen hombre, foo sabes  que  un bien con  un  mal  se paga?
-No.
De nuevo  respondio la culebra:
-Que  (no crees?,  foo estas convencido?
-No estoy de acuerdo.




hueca onene, zan ica nepa oquinnextito, oquinhuallicac cente quacue,  cente  cauayo, cente hueymiztli ihuan  cente coyotl. Couatl open quintlatlania occequin yolcame ixtlan qualli tlacatl cecentiacan:
-Qualli hueymiztli, amo mellac que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?
-Quema.
-Qualli quacue,  amo  mellac que  ce qualli  ica ce amoqualli moxtlahua?
-Que ma.
-Qualli cahuayo,  amo  mellac que ce qualli  ica ce amoqualli moxtlahua?
-Quema.
Iman  nin qualli tlacatl oquicac nochi tlen inin yolcame  oconi- toque, que nochi qualli ica ce amoqualli  moxtlahua, omocamic. Za coyotl  opollihuia quitlatlaniz tla  mellac  onoce  amo  mellac  tlen oquitohuaya couatl. Oacito couatl itech coyotl:
-Qualli coyotl,  amo  mellac  que  ce qualli  ica ce amoqualli moxtlahua?
-Pollihui  niquitaz que otieya huan  icon qualli timitzilhuiz tla
mellac onoce amo mellac tlen tiquitohua, tla qualli tiquaz nin qualli tlacatl onoce amo. Tlaximotlalli que ochtopa  otieya.
Occequin  yolcame  onahuatque tlamach:
-Man motlalli,  tla tiquittacan!
Niman  omotlalitihuetz occepa itzallan quame,  oncan  quilhuia coyotl:
-Axan ompa  ximocahua,  tehuan ye tiaui.
Oquicateque, mocuellotica ihuan pitzatzi, que iman oqui- nextito qualli tlacatl.
Qualli  tlacatl oquitlazocamachilli qualli coyotl.
-Axan, qualli coyotl, cepan  tiacan  nochan.
-Tlen taitihue?
-Axan nicnequi  timitzintlacolliz cequi piome.
-Amo, xiccahua;  nehuatl ica nican  nia.
-Amo,  tiahue!
-Axan tlaxquita,  ye tiotlac; ocachi qualli tla ticnequi  tinechin- tlacolliz,  rnoztla,  zan ocuatzinco, xinechinhualiquilli  ipan  inin tlatlatelli,  tirnitzchla, zan ocuatzinco,  iquac ayemo  quixohuatzin tonnalli;  iman  tzilliniz  macuilli   tepozcalapillolli ye  oncan   tiez iquion tocahua.


                                       5

-Si no estas de acuerdo, trae cuatro personas y delante de ti les preguntare y veras como es cierto que un bien con un  mal se paga.
Fuese  luego  el buen hombre en  busca  de  cuatro animales machos.  No tuvo que andar muy lejos, cerca de ahi los encontro. Llevo un  buey, un caballo,  un  leon y un coyote. La culebra co- menzo a preguntar a cada uno  de los animales,  delante del buen hombre.
-Buen leon,  foo es cierto que un bien con un mal se paga?
-SL
-Buen buey,  foo es cierto que un bien  con un mal se paga?
-SL
-Buen caballo, �no es cierto que un bien con un mal se paga?
-Si.
Cuando el buen  hombre oyo lo  que  decfan  aquellos  anima- tes,  que siempre un bien  con un mal se paga,  se asusto.  Solo fal- taba  preguntar al coyote si era o no cierto  lo  que  decfa  la  cule- bra. Llegose  la culebra al coyote:
-Buen coyote, dno es cierto que un bien con un mal se paga?
-Falta que vea yo como  estabas y asi podre decir  si es o no cierto lo que dices, y si esta bien  que te comas a este buen  hom- bre, o no. Ponte como estabas  antes.
Los otros animales contestaronjuntos:
-iQue se ponga; veremos!
Entonces, la  culebra se  coloco  otra vez entre los  arboles,  y luego le dijo el coyote:
-Ahora,  lquedate:  Nosotros ya nos vamos.
La dejaron retorciendose y chillando, como cuando la encon- tro  el buen  hombre. El buen hombre le dio  las gracias  al buen coyotito.
-Ahora, buen  coyotito, vamos juntos a mi casa.
-�A hacer que?
-Quiero regalarte algunos  polios.
-No dejalo:  yo me voy por  aqul.
-iNo, vamos!
-Mira,  ahora  ya es tarde;  es mejor,  si quieres regalarrnelos, que rnafiana temprano me los lleves sobre ese monticulo; te es- perare muy de mafiana;  cuando  aun no sale el sol. Al dar  las cin- co ya estaras ahi. Asi quedamos.





-Amo ye, amo  tihuallaz huan  zan nenca  nocuepaquin.
-Amo,  in ica,  nican  tirnitzchia,  qualli tlacatl.
Omocacaque que coyotl que tlacatl.
Qualli  coyotl  oquiquitzque  ixtlahuac,  huan  oya qualli  tlacatl no oquiquitzqui iohui. Oecoc ichan zan mocamauhcatlachfa. Quilhufa  izouan:
-Tlenon mopan mochihua? Zan timocatlachfa!
Iman ye open  quinonotza,  tlen ipan omochihuazquia:
-Onicnextito cente couatl oquinequfa nechquaz. Niman  omocamic  zouatl.
-Yotimitzilhuiaya amo  otiani;  amo  otinechcac,  tlamo amo otimomotiani otiquiuac que  ica  Dios  ihuelitzin  amitla  mopan omochin, icanica Dios omitztitlanilli inon yoyolcatl omitzpa- llehuito,  tlamo axan  nehuatl amo  nicmatizqufa  tlenon   mopan omochihuani amo otiuallacallaquini.
-Axan oniquallicazqufa qualli coyotl.
-Mancamo Dios!  Oncan  quintlamiz nopiouan!
-Amo oquinec  oniquilhuiaya, oncan  oquin  tlapepeniani Lien yehua oquinequini inon piome ocachi quaqualli,  totomaque. Axan moztla zan  ocuatzinco yotocaque ica  nin  yoyolcatl,  niquinhui- quilliz cequi  piome;  xinech  in tlapepenilli non  quaqualli piome; moztla, yotimitzilhui,  niquinhuicaz.
-Moztla amo  cana  tiatica. Amo  nicnequi itla  ticuiquilliniz inon  xolopi  yolcatl!  Nian  cente pioton! Yo  nicnemilli occachi qualli tlen ticchihuaz.
-Tlenon? Tia xinechilhui!
-Amo  xi ixquahuitl! Tien  ticchihuaz xiquincahua piome, xiquinhuiquilli non chichime  occachi tlaquaquani, xiquintlalli itic ichpoxatli ihuan zan que taciz canin  mitzchfa, amo  zazan ximo- pacho  itlac zan hueca  xiquincacahuilli.
-Tien oticnemilli amo qualli ca! Quenin ticnequi nicichhui- caz tlen amo nicuiquilizquia? Zan nicquamanaz! Tleca amo qualli tizohuatl?  Nia niquinhuicaz piome.
-Yotimitzilhui  que  amo,  huan  tla  tiquinhuicaz  niquallaniz
ihuan nichueicachihuaz.
Tlacatl amo oquinec  quiquallaniz izouan, oquichin  tlen oqui- tequimacac.  Moztlatica tlen oquichin oquinaqui  itic ichpoxatli, zan
ocuatzinco  oquiz.  Oquinmamaten  chichime oquinmacato  nelli piome que yeyalhua omocaque;  tlacatl oquinequfa  amonpon oyeni




-No,  no vendras y me haras regresar en balde.
-No, aqui te esperare,  buen  hombre.
En esto convinieron el coyote y el hombre.
El buen  coyote tomo  por el llano y se fue; el buen  hombre tarnbien  cogio su camino.  Cuando llego a su casa  no  mas  vela atontado.  Le dice su mujer:
-{Que te pasa?  Nada mas estas mirando atontado. Eruonces  comenzo a contarle lo que le habta  pasado:
-Me encontre con una culebra que queria comerme. Al oirlo se asusto la mujer:
-Ya te deda que no salieses.  No me oiste, si no, no te hubie- ses espantado; ya viste que  por la voluntad de  Dios no  te paso nada;  porque Dios te mando a ese animalito para que  te ayuda- se. De otro modo,  yo no hubiera  sabido  lo que  te habia  pasado; no habrias regresado a casa.
-Ahora iba a traer al buen  coyotito,
-iDios no lo quiera! Acabarfa con mis polios.
-No  accedio  a lo  que  le  deda que  escogiese  el mismo  los que  quisiese  entre los  polios  mejores  y mas  gordos.  Mariana, muy  temprano,  quede con  ese  anirnalito en  llevarle algunos polios.  Escoge  unos  polios  buenos pues  mariana, ya Le  dije,  se los  llevare.
-Manana no iras a ningun  lado. No quiero que le II eves nada a ese maldito animal:  ni un solo polio. Ya se me ocurrio que es lo que debes  hacer.
-{Que?  Dimelo.
-No seas tonto, {que ha de ser? Deja los polios y llevale esos perros  que  son  de  los  mas  mordelones; ponlos  dentro del  saco de pita y en cuanto llegues a donde te espera, sin acercarte a el demasiado,  desde  lejos, se los sueltas.
-Lo que has discurrido,  mujer,  no esta bien.  {Como quieres
que  le  II eve lo que  no debo  llevarle?  Lo enganarla.  {Por  que  no eres buena,  mujer? Voy a llevarle  los polios.
-Ya te dije que  no, y si se los llevas, me enfadare contigo, y arrnare la gorda.
El hombre  no quiso disgustar  a su mujer e hizo lo que ordena- ba. Al dia  siguiente,  metio  los  perros  en el costal de pita  y salio muy temprano.  Se cargo los perros en lugar de los polios que ha- bia ofrecido  el dia anterior.  El hombre  deseaba  que  no estuviese




coyotl; yoaciiaya tlacatl on moquequechtilana tla ye ompon  oyeya onoce  amo coyotl, oquixtlallo  zan hueca.  Coyotl zan papaqui  pa- paxialohua,  quinchfa ipiohuan, oecoc ipan tlatlatlelli canin ye oqui- chfaya cocoyotl, open  huehuetzca coyotl, papaqui.
-Qualli cocoyotl yonihualla, timitzincahuillico piome,  Axan, quenin  ticnequi timitzincahuilliz, cecentiacan onoce  tlamach?
-Cecentiacan amo, ocachi qualli tlamach xinechcahua, man
nitlamahuizo.
Open  quicamactotoma ichpoxatli.  Coyotl yomotlalli  za quin-
chfa quizazque  piome,  on momamatti ye oquinquitzqui. Oquinca- can chichime,  non nacazhuihuilaxtique. Coyotl zan que oquimitac ipan oyetaque, omocamic, iquion que omocamic noiqui omotlahuel- cuitiquiz ica chichime motehufa, motehufa, chichime oquitla- nitzpozteque coyotl, coyotl oquinquetzo  nohuian, oquinmapopoztec oquinnacazcocoton, que ce que occe omocoltique. Coyotl zan que oquittac que  oquixilique, ochollo  ica itic quayo,  amocehuitaya, otlachiaya  ica nica  oquincan amoqualli tlacatl  ica  ichichihuan; omataya canin  oquicocoltique ihuan otlacolcho! ca ya coyotl oquitohuaya:
-Ua ... ua ... ua ... ua ... ua ... ua ... Qualli oquitohuaya couatl que
ce qualli ica ce amoqualli moxtlahual


 
ahf el  coyote.  Ya  iba  llegando  el  hombre,  y estiraba  el pescuezo para ver si ya estaba ahf el coyote.  Lo descubrio desde  muy lejos. El coyote, muy contento, iba y venfa, esperando sus polios. Llego arriba del montfculo donde  ya lo esperaba el coyotito. Este cornen- zo a reir  muy contento.
-Bueno coyotito -le dijo el hombre-, ya que vine a traer- te los  polios. Ahora dime:  ecomo quieres que  los suelte?  ,Uno a uno, o to dos juntos?
-Que  no sea  uno  a uno;  es mejor que  sea juntos,  para que yo me divierta cazandolos,
El hombre empezo a soltar la boca  del  costal;  mientras,  el coyotito se habfa  sentado a esperar que saliesen los polios,  irna- ginandose ya que los cazaba, senua  que los cogfa. iY he aqui que le fue soltando los perros!  iDe esos que  arrastran las orejas! Y apenas  los vio el coyote,  ya estaban sobre  el. Primero  se asusto, y a la vez que se asusto,  se revolvio furioso a refiir con los perros. Los perros le  quebrantaron  los  huesos  de las  patas, mientras  el Jos mordia por dondequiera, rornpiendoles las manos  y desga- rrandoles las orejas. Mutuamente se lastimaron. En cuanto el co- yote comprendio que  iban a ganarle, huyo  bosque  adentro. Se reposaba a trechos,  volviendose  a ver hacia  donde habfa  dejado al hombre con sus perros, y contemplando las heridas que le ha- bfan causado,  exclamo llorando:
-Gua,  gua,  gua,  gua ...  iCon  razon  decfa  la  culebra  que  un bien  con un ma! se paga!



sábado, 29 de abril de 2017

CENTE COUATL HUAN TLACATL LA CULEBRA Y EL HOMBRE CUENTOS INDfGENAS








Cecpa,  cente couatl,  opanotaya itzallan ome huey quame totomaque. In iquac inin opanotaya omallauh quahuitl, ipan ohuetzico; iman otillin yocueloquiz,  iman open  mocuellohua, mocuellohua.  Zan  nenca  ocachi  ipan opachitaya, ye  iyomiquia, ihuan cente tlacatl  ochantia amo  hueca  canin oyeya quauhtlatli, oquilnamic  oquaquahuizquia, tlen oquichin: ocan intepoznecochtli oya oquaquahuito. Inin  oacito quauhtla opanotaya ica nica oyeya couatl oquicac tlazanatza omocuep  ontlachix couatl ompon oyeya couatl oquitzatzilli quilhuia:
-Qualli   tlacatl  xihualla  xinechiquanilliqui  inin  quahuitl,
nechmictitica.
-Amo timitziquanilliz tlamo  tinechquaz. Couatl onahuatl quilhuia:
-Amo  timitzquaz,  xinechiquanilliqui,  yotimitzilhui  amo
timitziquanilliz, amitla timitzchihuilliz; tle  amo  timoyolcocoa? Xihualla xinechiquanilliqui, timitztlatlatia!
Zazan  oquitlatlati couatl, .iman tlacatl omopacho, open quitequi  ica  tepoznecochtli  in  quahuitl;  oncan  oquiquanilli, oquiz  couatl; open motenpapalohua; yoquinequfa tlaquaz; oquipiaya ce tonalli  amo otlaquaya.  Ima  quitohua:
-Qualli  tlacatl,  ye napizmiqui, axan nia  timitzquaz,  nicpia ce tonalli  amo  nitlaquatica. Tien  tiquitohua,  qualli  tlacatl?
-Quenin!  Tia  tinechquaz!  Quenin zazan  iquion?  Inon  yo
timitziquanilli quahuitl ica otirniquizquia ihuan axcan  ticnequi tinechquaz!
-Tie  tehua   qualli  tlacatl,  amo  ticmati que  ce qualli  ica  ce
amoqualli moxtlahua?
-Amo.
Occepa  onahuat couatl:
-Tie amo timoneltoca?
-Amo, amo  noneltoca tlen tiquitohua.
-Tia amo timoneltoca, xiquinhuallica nahui tlaca ihuan mixtla niquintlatlaniz, ihuan tiquitaz que mellahuac, que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua.
Niman oya qualli tlacatl, oquitemoto nahui oquichyolcame. Amo


Una vez,  una culebra cruzaba entre dos  grandes  troncos muy gruesos. Cuando iba pasando, se resbalo un tronco yendo a caer sobre ella. Apretose y ya no  pudo salir. Luego comenzo a retor- cerse,  pero era inutil;  cada  vez  se apretaba mas  y ya  se  estaba ahogando. Y sucedio que  un hombre, que  habitaba no  lejos del bosque,  recordo que  debia  salir a cortar lefia; y asi lo hizo.  Cogio su tepoznecochtli1   y se fue  a cortar leiia.  Cuando llego  al bosque  e iba  pasando por donde estaba la culebra,  oyo ruido; se volvio,  y vio a la culebra que  estaba alli.  La culebra lo llamo  y le dijo:
-Buen  hombre, ven aca,  qultame  este arbol que  me  esta
ma tan do.
-Note  lo quito porque me comerias. La culebra le contesto diciendole:
-Note comere; quitarnelo.
-Ya te dije  que  note lo quitare.
-iNo  te hare nada!  iComo!,  foo te compadeces? Ven,  quita-
melo;  te lo ruego.
Mucho le rogo  la culebra,  que  luego el hombre se acerco y comenzo a cortar el arbol con su tepoznecochtli. Luego que  aparto el arbol,  salio  la culebra y comenzo a lamerse los labios, queria comer. Ya tenia  un dia  sin comer.  Entonces le dijo:
-Buen  hombre, me  muero  de  hambre, ahora voy a comer- te; tengo un dia  sin comer.  (Que dices  a eso, buen hombre?
-iComo!  �Quieres  comerme?  (Como es posible? iYo  te qui-
te el arbol que  te estaba matando y ahora quieres comermel
-Que, buen hombre, foo sabes  que  un bien con  un  mal  se paga?
-No.
De nuevo  respondio la culebra:
-Que  (no crees?,  foo estas convencido?
-No estoy de acuerdo.




1      Especie  de hacha.

3



hueca onene, zan ica nepa oquinnextito, oquinhuallicac cente quacue,  cente  cauayo, cente hueymiztli ihuan  cente coyotl. Couatl open quintlatlania occequin yolcame ixtlan qualli tlacatl cecentiacan:
-Qualli hueymiztli, amo mellac que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?
-Quema.
-Qualli quacue,  amo  mellac que  ce qualli  ica ce amoqualli moxtlahua?
-Que ma.
-Qualli cahuayo,  amo  mellac que ce qualli  ica ce amoqualli moxtlahua?
-Quema.
Iman  nin qualli tlacatl oquicac nochi tlen inin yolcame  oconi- toque, que nochi qualli ica ce amoqualli  moxtlahua, omocamic. Za coyotl  opollihuia quitlatlaniz tla  mellac  onoce  amo  mellac  tlen oquitohuaya couatl. Oacito couatl itech coyotl:
-Qualli coyotl,  amo  mellac  que  ce qualli  ica ce amoqualli moxtlahua?
-Pollihui  niquitaz que otieya huan  icon qualli timitzilhuiz tla
mellac onoce amo mellac tlen tiquitohua, tla qualli tiquaz nin qualli tlacatl onoce amo. Tlaximotlalli que ochtopa  otieya.
Occequin  yolcame  onahuatque tlamach:
-Man motlalli,  tla tiquittacan!
Niman  omotlalitihuetz occepa itzallan quame,  oncan  quilhuia coyotl:
-Axan ompa  ximocahua,  tehuan ye tiaui.
Oquicateque, mocuellotica ihuan pitzatzi, que iman oqui- nextito qualli tlacatl.
Qualli  tlacatl oquitlazocamachilli qualli coyotl.
-Axan, qualli coyotl, cepan  tiacan  nochan.
-Tlen taitihue?
-Axan nicnequi  timitzintlacolliz cequi piome.
-Amo, xiccahua;  nehuatl ica nican  nia.
-Amo,  tiahue!
-Axan tlaxquita,  ye tiotlac; ocachi qualli tla ticnequi  tinechin- tlacolliz,  rnoztla,  zan ocuatzinco, xinechinhualiquilli  ipan  inin tlatlatelli,  tirnitzchla, zan ocuatzinco,  iquac ayemo  quixohuatzin tonnalli;  iman  tzilliniz  macuilli   tepozcalapillolli ye  oncan   tiez iquion tocahua.



-Si no estas de acuerdo, trae cuatro personas y delante de ti les preguntare y veras como es cierto que un bien con un  mal se paga.
Fuese  luego  el buen hombre en  busca  de  cuatro animales machos.  No tuvo que andar muy lejos, cerca de ahi los encontro. Llevo un  buey, un caballo,  un  leon y un coyote. La culebra co- menzo a preguntar a cada uno  de los animales,  delante del buen hombre.
-Buen leon,  foo es cierto que un bien con un mal se paga?
-SL
-Buen buey,  foo es cierto que un bien  con un mal se paga?
-SL
-Buen caballo, �no es cierto que un bien con un mal se paga?
-Si.
Cuando el buen  hombre oyo lo  que  decfan  aquellos  anima- tes,  que siempre un bien  con un mal se paga,  se asusto.  Solo fal- taba  preguntar al coyote si era o no cierto  lo  que  decfa  la  cule- bra. Llegose  la culebra al coyote:
-Buen coyote, dno es cierto que un bien con un mal se paga?
-Falta que vea yo como  estabas y asi podre decir  si es o no cierto lo que dices, y si esta bien  que te comas a este buen  hom- bre, o no. Ponte como estabas  antes.
Los otros animales contestaronjuntos:
-iQue se ponga; veremos!
Entonces, la  culebra se  coloco  otra vez entre los  arboles,  y luego le dijo el coyote:
-Ahora,  lquedate:  Nosotros ya nos vamos.
La dejaron retorciendose y chillando, como cuando la encon- tro  el buen  hombre. El buen hombre le dio  las gracias  al buen coyotito.
-Ahora, buen  coyotito, vamos juntos a mi casa.
-�A hacer que?
-Quiero regalarte algunos  polios.
-No dejalo:  yo me voy por  aqul.
-iNo, vamos!
-Mira,  ahora  ya es tarde;  es mejor,  si quieres regalarrnelos, que rnafiana temprano me los lleves sobre ese monticulo; te es- perare muy de mafiana;  cuando  aun no sale el sol. Al dar  las cin- co ya estaras ahi. Asi quedamos.


-Amo ye, amo  tihuallaz huan  zan nenca  nocuepaquin.
-Amo,  in ica,  nican  tirnitzchia,  qualli tlacatl.
Omocacaque que coyotl que tlacatl.
Qualli  coyotl  oquiquitzque  ixtlahuac,  huan  oya qualli  tlacatl no oquiquitzqui iohui. Oecoc ichan zan mocamauhcatlachfa. Quilhufa  izouan:
-Tlenon mopan mochihua? Zan timocatlachfa!
Iman ye open  quinonotza,  tlen ipan omochihuazquia:
-Onicnextito cente couatl oquinequfa nechquaz. Niman  omocamic  zouatl.
-Yotimitzilhuiaya amo  otiani;  amo  otinechcac,  tlamo amo otimomotiani otiquiuac que  ica  Dios  ihuelitzin  amitla  mopan omochin, icanica Dios omitztitlanilli inon yoyolcatl omitzpa- llehuito,  tlamo axan  nehuatl amo  nicmatizqufa  tlenon   mopan omochihuani amo otiuallacallaquini.
-Axan oniquallicazqufa qualli coyotl.
-Mancamo Dios!  Oncan  quintlamiz nopiouan!
-Amo oquinec  oniquilhuiaya, oncan  oquin  tlapepeniani Lien yehua oquinequini inon piome ocachi quaqualli,  totomaque. Axan moztla zan  ocuatzinco yotocaque ica  nin  yoyolcatl,  niquinhui- quilliz cequi  piome;  xinech  in tlapepenilli non  quaqualli piome; moztla, yotimitzilhui,  niquinhuicaz.
-Moztla amo  cana  tiatica. Amo  nicnequi itla  ticuiquilliniz inon  xolopi  yolcatl!  Nian  cente pioton! Yo  nicnemilli occachi qualli tlen ticchihuaz.
-Tlenon? Tia xinechilhui!
-Amo  xi ixquahuitl! Tien  ticchihuaz xiquincahua piome, xiquinhuiquilli non chichime  occachi tlaquaquani, xiquintlalli itic ichpoxatli ihuan zan que taciz canin  mitzchfa, amo  zazan ximo- pacho  itlac zan hueca  xiquincacahuilli.
-Tien oticnemilli amo qualli ca! Quenin ticnequi nicichhui- caz tlen amo nicuiquilizquia? Zan nicquamanaz! Tleca amo qualli tizohuatl?  Nia niquinhuicaz piome.
-Yotimitzilhui  que  amo,  huan  tla  tiquinhuicaz  niquallaniz
ihuan nichueicachihuaz.
Tlacatl amo oquinec  quiquallaniz izouan, oquichin  tlen oqui- tequimacac.  Moztlatica tlen oquichin oquinaqui  itic ichpoxatli, zan
ocuatzinco  oquiz.  Oquinmamaten  chichime oquinmacato  nelli piome que yeyalhua omocaque;  tlacatl oquinequfa  amonpon oyeni

-No,  no vendras y me haras regresar en balde.
-No, aqui te esperare,  buen  hombre.
En esto convinieron el coyote y el hombre.
El buen  coyote tomo  por el llano y se fue; el buen  hombre tarnbien  cogio su camino.  Cuando llego a su casa  no  mas  vela atontado.  Le dice su mujer:
-{Que te pasa?  Nada mas estas mirando atontado. Eruonces  comenzo a contarle lo que le habta  pasado:
-Me encontre con una culebra que queria comerme. Al oirlo se asusto la mujer:
-Ya te deda que no salieses.  No me oiste, si no, no te hubie- ses espantado; ya viste que  por la voluntad de  Dios no  te paso nada;  porque Dios te mando a ese animalito para que  te ayuda- se. De otro modo,  yo no hubiera  sabido  lo que  te habia  pasado; no habrias regresado a casa.
-Ahora iba a traer al buen  coyotito,
-iDios no lo quiera! Acabarfa con mis polios.
-No  accedio  a lo  que  le  deda que  escogiese  el mismo  los que  quisiese  entre los  polios  mejores  y mas  gordos.  Mariana, muy  temprano,  quede con  ese  anirnalito en  llevarle algunos polios.  Escoge  unos  polios  buenos pues  mariana, ya Le  dije,  se los  llevare.
-Manana no iras a ningun  lado. No quiero que le II eves nada a ese maldito animal:  ni un solo polio. Ya se me ocurrio que es lo que debes  hacer.
-{Que?  Dimelo.
-No seas tonto, {que ha de ser? Deja los polios y llevale esos perros  que  son  de  los  mas  mordelones; ponlos  dentro del  saco de pita y en cuanto llegues a donde te espera, sin acercarte a el demasiado,  desde  lejos, se los sueltas.
-Lo que has discurrido,  mujer,  no esta bien.  {Como quieres
que  le  II eve lo que  no debo  llevarle?  Lo enganarla.  {Por  que  no eres buena,  mujer? Voy a llevarle  los polios.
-Ya te dije que  no, y si se los llevas, me enfadare contigo, y arrnare la gorda.
El hombre  no quiso disgustar  a su mujer e hizo lo que ordena- ba. Al dia  siguiente,  metio  los  perros  en el costal de pita  y salio muy temprano.  Se cargo los perros en lugar de los polios que ha- bia ofrecido  el dia anterior.  El hombre  deseaba  que  no estuviese
8                                         

coyotl; yoaciiaya tlacatl on moquequechtilana tla ye ompon  oyeya onoce  amo coyotl, oquixtlallo  zan hueca.  Coyotl zan papaqui  pa- paxialohua,  quinchfa ipiohuan, oecoc ipan tlatlatlelli canin ye oqui- chfaya cocoyotl, open  huehuetzca coyotl, papaqui.
-Qualli cocoyotl yonihualla, timitzincahuillico piome,  Axan, quenin  ticnequi timitzincahuilliz, cecentiacan onoce  tlamach?
-Cecentiacan amo, ocachi qualli tlamach xinechcahua, man
nitlamahuizo.
Open  quicamactotoma ichpoxatli.  Coyotl yomotlalli  za quin-
chfa quizazque  piome,  on momamatti ye oquinquitzqui. Oquinca- can chichime,  non nacazhuihuilaxtique. Coyotl zan que oquimitac ipan oyetaque, omocamic, iquion que omocamic noiqui omotlahuel- cuitiquiz ica chichime motehufa, motehufa, chichime oquitla- nitzpozteque coyotl, coyotl oquinquetzo  nohuian, oquinmapopoztec oquinnacazcocoton, que ce que occe omocoltique. Coyotl zan que oquittac que  oquixilique, ochollo  ica itic quayo,  amocehuitaya, otlachiaya  ica nica  oquincan amoqualli tlacatl  ica  ichichihuan; omataya canin  oquicocoltique ihuan otlacolcho! ca ya coyotl oquitohuaya:
-Ua ... ua ... ua ... ua ... ua ... ua ... Qualli oquitohuaya couatl que
ce qualli ica ce amoqualli moxtlahual


ahf el  coyote.  Ya  iba  llegando  el  hombre,  y estiraba  el pescuezo para ver si ya estaba ahf el coyote.  Lo descubrio desde  muy lejos. El coyote, muy contento, iba y venfa, esperando sus polios. Llego arriba del montfculo donde  ya lo esperaba el coyotito. Este cornen- zo a reir  muy contento.
-Bueno coyotito -le dijo el hombre-, ya que vine a traer- te los  polios. Ahora dime:  ecomo quieres que  los suelte?  ,Uno a uno, o to dos juntos?
-Que  no sea  uno  a uno;  es mejor que  sea juntos,  para que yo me divierta cazandolos,
El hombre empezo a soltar la boca  del  costal;  mientras,  el coyotito se habfa  sentado a esperar que saliesen los polios,  irna- ginandose ya que los cazaba, senua  que los cogfa. iY he aqui que le fue soltando los perros!  iDe esos que  arrastran las orejas! Y apenas  los vio el coyote,  ya estaban sobre  el. Primero  se asusto, y a la vez que se asusto,  se revolvio furioso a refiir con los perros. Los perros le  quebrantaron  los  huesos  de las  patas, mientras  el Jos mordia por dondequiera, rornpiendoles las manos  y desga- rrandoles las orejas. Mutuamente se lastimaron. En cuanto el co- yote comprendio que  iban a ganarle, huyo  bosque  adentro. Se reposaba a trechos,  volviendose  a ver hacia  donde habfa  dejado al hombre con sus perros, y contemplando las heridas que le ha- bfan causado,  exclamo llorando:
-Gua,  gua,  gua,  gua ...  iCon  razon  decfa  la  culebra  que  un bien  con un ma! se paga!

martes, 25 de abril de 2017

mas cuentos



1. LA LECHE Y LOS CEREALES.

Érase una vez una caja de leche y una caja de cereales. Cuando el niño de la casa desayunaba, la leche se ponía muy contenta y los cereales también, porque iban a estar juntos. Pero resultó un amor imposible, porque los cereales se derretían siempre por la leche.

David Heredia.

2. EL LÁPIZ Y LA GOMA
- Hola, goma. Soy tu lápiz. Me di cuenta cuando borrabas mis huellas que eras mi elegida.
- Yo también lo sé; me di cuenta cuando pintabas encima de mis fuscas. Quiero estar siempre contigo.
Pero los separaron de estuche y así acabó esta historia de amor. Nazaret Reyman.
3. LA MINA Y EL PORTAMINAS

Un día de San Valentín a un portaminas que no tenía mina (o sea, novia) le pusieron una mina y juntos hicieron “minitas”.

Vladimir Akopyan.

4. EL QUESO Y LA MANTEQUILLA
Había una vez un muchacho que era un queso, se chocó andando con una chica llamada mantequilla. Así se conocieron. Al cabo de un par de meses volvieron a chocar. Empezaron a hablar e hicieron planes. Salieron unos nueve o diez días y en San Valentín se casaron. Y es que mantequilla se derretía por ese chico que estaba como un queso.

Pablo Calamonte

5. LA GOMA ENAMORADIZA

Una fría noche de invierno, en un estuche, una goma fue a ver la actuación de un lápiz. Se enamoró de aquel lápiz, se fue al estuche a dormir, pero no podía dormir a causa del amor. Tenía tantas ganas de verlo otra vez que se fue a la casa del lápiz. El lápiz también se enamoró de la goma. Pero un afila lápiz también se enamoró de aquel lápiz y se quiso
vengar de la goma. Pero sus esfuerzos eran en vano y la goma y el lápiz vivieron felices para siempre.


Martín Parejo

6. LA BRUJA Y EL PRÍNCIPE

En un reino muy lejano, vivía un príncipe en un castillo muy, muy grande. El príncipe se llamaba Engelbert era muy guapo, obediente, valiente, etc.
Un día el príncipe y los reyes salieron al precioso campo verde que había alrededor del castillo; estaban observando la preciosa naturaleza que les rodeaba, hasta que un día todo, absolutamente todo, se volvió siniestro y oscuro, era la bruja malvada, nadie sabía su nombre y encima era impronunciable, solo ella podía pronunciarlo.
Cuando todo se había vuelto siniestro la voz terrorífica de la bruja le dijo:
- ¡Príncipe Engelbert!   ¡Yo te maldigo para siempre!  Ja, ja, ja, ja.
Y desde ese momento empezaron a ocurrir muchas cosas buenas para los reyes, pero malas para el príncipe: cuando salía del castillo llovía y cuando no salía hacía mucho sol, todas sus cosas se rompían y sus mascotas se morían.
Pero en cambio a los reyes les pasaba lo mejor: como ese reino estaba en guerra con otro, el otro reino se rindió y se quedaron con todas sus tierras y fueron más poderosos de lo que ningún otro reino lo había sido antes.
Sin embargo, a pesar de la era de prosperidad que estaba viviendo el reino, las cosas para el príncipe no iban tan bien. Hacía poco tiempo que había escrito una carta a su fiel amigo Legna, pidiéndole consejo porque siempre había confiado en él, pero la carta regresó a él con una nota que decía:
“Estimado príncipe, lamento comunicarle que su amigo fallec hace dos días, debido a una herida mortal que sufrió cuando estábamos llevando a cabo la conquista de la ciudad
llamada Kial. Lamentamos su muerte ya que era un gran general y también un gran hombre.
Cuando el príncipe leyó esto se entristeció enormemente y ya no sabía a quien pedirle consejo para su problema, así que decidió enfrentarse a la bruja y poner fin al hechizo. Abrió su armario y sacó su armadura y su espada que había sido creada por la misma bruja que iba a destruir. Se puso la armadura y empuñó la  espada, y sin despedirse de nadie, se mon en su precioso caballo blanco y partió hacia su destino, pero cuando se marchaba el rey le avisó de que la bruja que le hechizó había muerto haciendo un hechizo, y la leyenda dice que cuando la bruja muere todos los hechizos que había hecho desaparecerían. Y a el príncipe recuperó su buena suerte para siempre.

Ángel Kashlin Romano Ushap.

7. EL DRAGÓN SIN COLA

Érase una vez un dragón llamado Berto, era un dragón con la cola muy larga y hermosa, dientudo y algo idiota y presumido. Siempre iba por ahí diciendo que era el dragón más hermoso del mundo por su bonita cola, y que nadie sería capaz de vencerle porque también su cola era un arma mortífera.
Un día se encontró con un guerrero muy conocido y temido por allí por lo valiente que era, su nombre era Finley. Berto y Finley lucharon en un combate muy interesante y disputado:
-¡Golpe de Berto a Finley con la cola en toda la barriga!  ¡Un interesante golpe!
-¡Contraataque de Finley!
-¡Ooooh, nooo!  ¡Finley le ha cortado la cola a Berto con su famoso makelele!
-¡Berto está sangrando! ¡Se retira, se ha quedado sin cola!

Desde ese día Berto dejó de ser tan presumido y nunca más se supo de él, y desde entonces todo el mundo conoce esta historia como la historia del “dragón sin cola”.

Jorge Calderón Macías

8. EL RADIOCASSETTE Y SUS LOCURAS

Érase una vez un radiocassette que se llamaba Lupo, una tostadora que se llamaba Nancy, una batidora que se llamaba Héctor y ... por supuesto Yinha la sinvergüenza cuchara mala y cruel ...je, je, je, je.
Lupo, Nancy y Héctor fueron a hablar con Yinha porque estaba asustando a todos los cubiertos del cajón.
Lupo dijo que si ponía una música de réquiem asustarían a Yinha. Nancy pensó que si hacía saltar unas tostadas, se pegaría un susto y dejaría a los cubiertos. Héctor dijo que podía poner en  marcha sus cuchillas para que creyera que había un helicóptero y huyera de inmediato.
-¡Qué ideas más tontas! –dijo Lupo.
-¡Pondremos en marcha mi idea! – añadió Héctor.
-¡Maldita sea! ¿no sabéis hacer otra cosa además de pelear?- dijo Nancy.
Lupo empujó a Héctor y a Nancy y llevo a cabo su idea. Acertó, a Yinha le asustaba los requiems y se fue y no volvió nunca.

Daniel Gutiérrez Palma.

9. LA ZANAHORIA GIGANTE

Érase una vez un conejo blanco que se llamaba Flopi y todas las mañanas iba a rebuscar en todos los huertos de los aldeanos en busca de comida.
Un día en el huerto del señor Juan se encontró la zanahoria más grande que había visto nunca. Entonces, Flopi dijo:
-¡Con esta zanahoria no volveré a buscar  comida en una semana!. Pero... ¿cómo la puedo conseguir?
Entonces pensó  que si hacía un agujero debajo de las zanahorias del huerto del señor Juan, conseguiría cogerla.
Flopi estuvo excavando hasta el atardecer. Cuando el señor Juan estaba dormido, Flopi aprovechó la ocasión para coger la zanahoria, ¡Por fin tenía la gran zanahoria que quería!.

Carmen Moreno Oses

10. EL SUEÑO DE ÓSCAR

Había una vez un niño llamado Óscar, que tenía un sueño: ir en el coche de bomberos con su padre. Pero su padre no le podía llevar porque tenía mucho trabajo. Lo único que tenía era
un coche de bomberos de juguete.
Un día que era festivo su padre pudo llevar a Óscar a dar un paseo en el coche de bomberos. Óscar se puso muy contento porque sus sueño se había hecho realidad y ya no le hizo falta volver a jugar con el coche de bomberos de juguete.
Juan González de la Cruz

11. EL RATÓN TRAGÓN


Beatriz es una niña que juega con la comida. El bocado que tiene en la boca pasa de un lado a otro, su madre le dice que tiene que comer.
Beatriz no quiere más comida y se va a su cuarto, allí escucha un ruido es un ratón... y viene a ayudarle. El ratón sabe que no le gusta comer. Para cenar hay pan y queso y  a Beatriz no le gusta. El ratón se lo comió pero como Beatriz no comió, tenía hambre y en la casa no encontraba lo que le gustaba.
Al día siguiente Beatriz tenía más hambre y el ratón le dijo que se podría comer unas galletas si se comía todo lo demás. Beatriz le dijo a su padre lo que le proponía el ratón y a partir de entonces Beatriz comió de  todo.

Alberto Cabeza Montero

12. LA CAMPANA PERDIDA

Había una vez una familia de campanas: un padre, una madre y un hijo.
Un día llegó la hora de tocar, pues vivían en una iglesia, cuando le tocó tocar al hijo campana, que se llamaba Emilio, como le gustaba tocar fuerte y rápido, de tanta potencia, salió disparado por el aire.
Tras cinco minutos de verdadera angustia, Emilio se cayó, y se rompió un poco el badajo,
¡Creía que ya no podría tocar nunca más!.
Emilio se sentía perdido, cuando un oso se acercó a él y le dijo:
-Hola  ¿cómo te llamas? Yo me llamo Juan pero ahora que lo pienso, tu no eres un animal, eres una campana... ¿qué haces aquí? ¿No deberías estar en la iglesia?.
Emilio le explicó a Juan cómo había llegado allí y Juan, generoso, le llevó a la iglesia y sin que nadie le viese, Juan subió a Emilio hasta donde estaban sus padres, Juan y Emilio se despidieron y Emilio aprendió que es mejor hacer las cosas despacio para que salgan mejor.

Daniel Tobalo Casablanca

13. EL MUÑECO MÁGICO

Érase una vez un muñeco de nieve. Ese muñeco tenía magia, porque un día unos niños le pusieron un gorro mágico, el muñeco estaba muy contento de tener a esos niños por amigos y todos los días recibía sus visitas y podía reír, bailar y disfrutar como los demás.
Un día, unos niños lo querían destruir, porque sabían que tenía magia pero llegaron los amigos y lo defendieron, y entonces les dijo:
-Sois los mejores amigos que he tenido nunca, os lo agradezco mucho pero ahora hay otros niños que me esperan y tengo que marcharme.
Los niños le contestaron:
-No nos puedes hacer esto, no te das cuenta de que eres nuestro mejor amigo, Juan se pondrá muy triste, no te puedes ir...
-Siempre os llevaré en mi corazón y siempre que me necesitéis podréis llamarme, contestó el muñeco de nieve... y por favor chicos no lloréis, yo volveré algún día.
Al año siguiente, el padre de Juan estaba enfermo y toda la familia estaba muy triste. Entonces Juan se acordó de su amigo el muñeco de nieve y pensó que él podría ayudarle y lo llamó.
Esa misma noche el muñeco apareció junto a la ventana de su habitación, tocó en los cristales y Juan no podía creérselo, salió a la calle en pijama, le dio un gran abrazo y le pidió que usara su magia para curar a su padre.

Alos pocos días el padre de Juan estaba mucho mejor y Juan corrió hasta el parque para dar las gracias a su querido amigo, pero una vez más se había marchado, pero ésta vez no lloró, sabía que cuando lo necesitara él volvería para ayudarlos.

Miguel Medina Serrano

14. LAURA Y SU REGALO INCREÍBLE

Érase una vez una niña llamada Laura, que fue al centro comercial para comprarle un regalo a su amiga Nuria, para el amigo invisible.
Cuando entró, le dijo a la dependienta: “Hola, qué casualidad encontrarte aquí.”. “Sí, qué casualidad “
La dependienta, que se dio cuenta la llamó a un lado y le preguntó: “¿Entonces, qué pasa con el regalo?”
Laura le dijo muy bajito: “Ahora vendré, el regalo es para esta niña y no lo puede saber”. Disimulando dijo que se iba, y Nuria,  casi a la vez dijo lo mismo.
Se fueron de la tienda, y cuando Laura logró distraer a Nuria, volvió a la tienda otra vez a comprar la muñeca.
“! Hola,  ya he vuelto ¡ ¿ me has envuelto el regalo? “ “Sí, aquí está, son 7 euros “.
Laura se llevó la muñeca al colegio, le dio a un botón y… ¡Se convirtió en persona! La profesora, al verla le preguntó: ¿“Quién eres tú‘?
Laura se adelantó a contarle de lo que se trataba y también lo que ella pensaba… “ Yo creo que es un regalo fantástico para la amiga invisible, pero se ha convertido en persona y no sé qué hacer “.
Su profe la comprend y le dijo que estuviese tranquila, que no se lo diría a nadie, pero que debería preguntarle a la “muñeca” qué botón tenía que apretar para que se convirtiera en muñeca.
“Vale, vale, muchas gracias por la idea “ , contestó Laura .
Después hizo lo que le había dicho la profe y la “muñeca contestó : “ pues…, ahora no me acuerdo, creo que es… éste
Sin pensarlo, Laura activó el botón y de repente la muñeca comenzó a tener superpoderes. Mientras, Laura intentaba mantenerse en pie porque unos momentos antes habían fregado el suelo y estaba muy resbaladizo. La muñeca, alargando su brazo la salvó de una caída segura. Laura le dio las gracias y se quedó sorprendida.
“¡Ala! , ahora como eres persona y tienes superpoderes, eres más grande que yo y no llego a darle al botón. Se me olvidaba, tengo en mi traje de superhéroe la vara especial para darle a ese botón“.
Sonó un Clic y la muñeca volvió a ser lo que era.
Laura se decidió a darle el regalo a Nuria, que le encantó. Tanto le gustó que a la salida del cole la invitó a comer. Pero antes les pidieron permiso a sus madres.
Nuria invitó a Laura a comer en su casa. Por la tarde estuvieron jugando con la muñeca, y como ya sabía Nuria que ésta tenía superpoderes, jugaron las tres y disfrutaron mucho de las aventuras que se inventaban

Eulalia Bueno Montero.

15. LOS LIBROS QUE SE MUEVEN

Había una vez unos libros que se movían. Lucas era el que leía los libros. Una vez Lucas se dio cuenta que ese libro era mágico, entonces Daniel le dijo a Lucas: melo, yo lo quiero tener en mi casa. Daniel se lo llevó a su casa y se dio cuenta que ese libro daba mucha suerte porque había sido hechizado por un mago. Entonces Daniel se fue con el libro a su casa, lo metió en una estantería llena de libros. Cuando pasaron unos días, Daniel quiso hacer magia con el libro, lo buscó por toda la casa pero no logró encontrarlo.

Elena Isaac Salazar

16. CUANDO ERA CHICO

Cuando era chica no sabía leer ni escribir y poco a poco fui aprendiendo. Si no fuera por los libros no sabría leer y escribir pero ya soy grande y lo sé hacer. Un día los maestros me enseñaron a hacer letritas y me fueron enseñando las sílabas: pa, pu, po y también aprendí a formar palabras y aprendí a hacer dictados, cuando se pone punto, cuando tengo que escribir con mayúscula, etc. Cuando fui más mayor los maestros me enseñaron a hacer cuentas de sumar, restar, llevar y las tablas. Gracias a Dios sé leer y escribir. Gracias a los maestros y a los libros.

Estefanía Ávalos Oliva

17. LOS LIBROS ME ENSEÑARON

Cuando era pequeña no sabía leer. Fui al Colegio Juan XXIII y aprendí a leer las vocales, dictados, a no equivocarme en las palabras, aprender lo que significan...Cuando fui a la escuela, en cinco o seis días aprendí de todo. Algunos de mis compañeros no saben las tablas, ni hacer cuentas de multiplicar...yo hago los deberes todos los días, lo que otros no, pero los que no saben de nada, ni trabajan nada, nada, nada. Creo que debo darle las gracias a los libros porque me han enseñado de todo, pero de todo. Hoy en día no me equivoco y a los maestros y maestras también debo darle las gracias.

Sara Lozano Navarro

18. LOS BIBLOS EN LA BIBILIOTECA

Érase una vez unas pequeñas criaturas que viven en las bibliotecas llamadas Biblos. Son tan pequeños que ningún humano los ve y también pueden meterse en los libros. Un Biblo llamado Juan se metió en el cuento de Flor y sus amigos. Allí vio un árbol que había vivido cuatrocientos años. Era tan viejo que lo querían talar pero Verdecillo, un duende del bosque, fue a investigar. Juan se lo estaba pasando muy bien, pero la historia de los Biblos en la biblioteca iba a terminar porque era la hora de cenar...
Pedro Miguel Cerrato Caballero

19. LOS LIBROS

Yo me acuerdo cuando era pequeña que no sabía leer y ahora sí se leer porque soy mayor y poco a poco he ido aprendiendo a conocer las vocales, las letras, las palabras, frases...Todo esto lo hemos aprendido en el colegio. En la biblioteca hay muchos libros: Caperucita Roja, Pinocho, libros de miedo, La Cabra Montesina, El Pájaro Ciego, Mickey, El Pato Donald,

Tarzán, El Libro Mágico, Los Tres Cerditos. Algún día espero poder leerme todos estos libros.

Francisca Lozano Suárez

20. EL LIBRO MÁGICO

Érase una vez una niña que vivía en un pequeño pueblo llamado Santa Amalia. Ella se llamaba Rosalinda, vivía con sus padres y sus dos hermanos y su hermana. La madre de Rosalinda se llamaba Claudia, su padre se llamaba Miguel, su hermano Juan, su otro hermano Antonio y su hermana se llamaba Lara. Un día Rosalinda iba con su hermana Lara.
Se fueron de paseo a ver los patos. Cuando Rosalinda se acercó a los patos miró al suelo y se encontró un libro en el que ponía Felices para Siempre. Rosalinda lo cogió y se lo llevó a su casa, sin perder un momento se lo enseñó a su padre, estos se quedaron asombrados y
dijeron que era un libro muy raro. La madre de Rosalinda lo abrió y en la primera página ponía: Pedir un Deseo. Rosalinda dijo: Quiero tener un caballo. En ese momento el libro se cerró y todos se asustaron, de repente llamaron a la puerta, abrieron y se encontraron con un caballo, Rosalinda salió corriendo y se montó en él. La madre de Rosalinda dijo: es verdad, el libro te concede deseos y todos se pusieron muy contentos. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Cristina Cintas Vega

21. EL NIÑO TRAVIESO

El niño travieso estaba jugando con sus amigos en un parque, había un jardinero regando con una manguera, el niño le cogió la manguera y mojó a todos sus amigos. Así se pasaba todos los días haciendo travesuras, un día cogía un balón y rompía algún cristal, otros días hacía bromas a sus amigos y padres, hasta que un día sus padres decidieron castigarle sin salir a la calle, hasta que dejara de hacer travesuras. Entonces comenzó a portarse bien.

Mª Dolores Sánchez Justo

22. EL CUENTO QUE TUVE

Hace tiempo, en el 2.002, yo tenía un libro. Un libro bonito, decorado, pero había un problema, el libro no tenía nada escrito. Entonces me puse a escribir en el libro. En el 2.005 ya casi lo había terminado. Cuando lo terminé me sentí alegre. A veces pienso que de mayor voy a escribir muchísimos libros y me volveré muy famoso ecribiendo y quizás seré novelista. Me gustan las novelas y los libros.

Javier Paredes Holguín

23. EL PAÍS DE LOS LIBROS

Érase una vez una vez un país en el que sólo existían los libros. Las casas eran de libros, los colegios con libros, todo lo que existía estaba hecho con libros, hasta el agua estaba hecha con libros. Esto no puede ser, dijo un día el alcalde, que también estaba hecho con libros.
Un día llegó, por primera vez, al país un humano. Estaba totalmente asombrado y se le ocurrió una idea: podía vender todos esos libros. Pero no sabía si los libros iban a querer.

Fue a preguntar y todos salieron corriendo a esconderse a sus casas. Lla a la puerta del alcalde y le preguntó si querían ser vendidos al mundo humano, entonces el alcalde, que también estaba hecho con libros, dijo que sí. Preguntó a todos sus habitantes y todos respondieron: ¡Sí, sí, sí, sí...¡ y se pusieron muy contentos, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Elisabeht Parra García

24. LOS LIBROS DE LA SELVA

Érase un día de fiesta cuando nos fuimos mi padre, mi madre, mi hermano y yo a la selva donde vivían los libros. Mi padre, en cuanto llegó, se puso a leer El Libro de la Selva, yo el de Las Princesas, mi madre El Libro para Cocinar y mi hermano el Libro de los Pokemon. Yo no me quería ir, pero como a mi madre y a mi madre les dolía la cabeza, me dejaron llevar El Libro de las Princesas y a mi hermano El Libro de los Pokemon. Así nos vinimos a casa con los libros y como ya nos los habíamos leído, los dejamos en casa.

Mª Luisa Prieto Fernández

25. ANA YSUS AMIGOS

Había una vez una niña llamada Ana Tenía tres amigos Esther, Lucía y Javier. Vivían todos en un pueblo cercano a Guadalupe.
Un buen día fueron a conocer al monasterio, que era muy famoso, de su pueblo vecino. Al día siguiente tuvieron que escribir una redacción de lo que habían visto .Como se habían hecho muchas fotos pensaron que viéndolas podrían hacer mejor el trabajo, pero a Esther se les había estropeado la cámara y no tenía ninguna.
Pero Ana que era muy amble les dijo que les ayudaría, cuando ella revelase sus fotos se las dejarían para que las viesen y las fotocopiasen si querían.
A todos ellos le gustaba jugar al fútbol, cada uno jugaba en un equipo.
Los martes y jueves también iban a la banda de música pues Ana tocaba el violín, Lucía el clarinete y Javier el saxofón.
En la reciente feria habían ganado un trofeo de fútbol femenino  y cada vez jugaban mejor y su sueño era llegar a ganar algún mundial y luchaban para conseguirlo.

Teresa Pascual Blázquez

26. CHUCHELANDIA

Érase una vez  un pequeño pueblo, todo lleno de chucherías. Estaba hecho de todo tipo de dulces: los animales eran de chocolate, las casas de caramelos, los árboles de gominotas, etc. Cuando llovía caían gotas de miel o si nevaba caían bolitas de chocolate.
Un buen día, un niño al ir por la calle, como era invierno, vio que empezaba a nevar. Se puso muy contento y empezó a dar saltos de alegría.
-Está nevando, esta nevando-gritó el niño.
-¿Cómo te llamas- preguntó un señor al verle tan feliz
-Yo me llamo Juan.
-Pues yo me llamo Miguel.
Los dos se hicieron grandes amigos. Desde aquel día iban a jugar juntos cuando el hombre acababa su trabajo, paseaban y si llovía o nevaba iban a la montaña porque era muy bonita.

Juan descubrió que Miguel era maestro y quiso ir a su escuela para aprender mucho. Y desde entonces vivieron muy felices y contentos.

Teresa Barrero Isidoro

27. UN SITIO MUY ESPECIAL

Había una vez un grupo de niñas, muy amigas, que se hacían llamar las Chicas Malas Iban a jugar al parque y allí pasaban las tardes.
La pandilla estaba formada por Carly, Nini, Mery, Desy, Mary,Alby, Viky, y Magy.
Todas ellas tenían un sitio especial en el parque. Cada árbol  lo llamaban con el nombre de una niña y cuando se sentaban en un banco cada una se sentaba siempre en  el  mismo sitio. Un buen día quisieron hacer obras en el parque. Tenían que destrozarlo todo para poder arreglarlo. Al enterarse las Chicas Malas fueron corriendo al Ayuntamiento a pedir por favor que no quitaran su banco.
La autoridad al ver sus caras de pena dejaron que el banco siguiese donde estaba para que las niñas se pudiesen seguir sentando en él.
El banco duró muchos años, las niñas siguieron descansando en su querido banco. Tenía un sentido especial para ellas. Y cuando se hiceron mayores si alguna vez se reunían para contarse sus cosas siempre iban a sentarse a su banco.

Celia De Lemus Carrasco

28. EL PIRATA ENGAÑADO

Érase una vez un pirata llamado Pata de Palo que tenía una tripulación y un barco llamado Perla Negra. Con el iban atracando y destruyendo todos los barcos que se encontraban a su paso.
Un día llegaron a un puerto, y se encontraron con otros piratas. El Capitán de esa tripulación sabía donde se encontraba el tesoro que Pata de Palo y su tripulación buscaban. Pata de Palo hizo un trato con el Capitán. Decía que iban a ir todos juntos a por el tesoro y se lo repartirían entre los dos barcos. Pero Pata de Palo tenía pensado no cumplir todo el trato, cuando tuvieran el tesoro, secuestraría al Capitán y se quedaría con su tripulación y de ahí tendría dos barcos. Con el dinero del tesoro y con el que ganara de los dos barcos compraría otro barco y más hombre para la tripulación.
Cuando llegaron a la isla, se bajaron toda la tripulación de Pata de Palo mientras que la del
Capitán sólo bajaron unos pocos.
Mientras que buscaban el tesoro los hombres del Capitán robaban el barco de Pata de Palo haciéndose dueño de los dos barcos. Cuando tenían los dos barcos, el Capitán y sus hombres se fueron hacia la orilla donde estaban los barcos. Porque ellos habían cogido el tesoro unos días antes. Pata de palo abrió el cofre y cuando vio que no había nada y regresó al barco para buscar al Capitán, pero el Capitán se marchaba con los dos barcos, dejando a Pata de Palo y su tripulación en tierra.
Y así fue engañado Pata de Palo y todos sus sueños se fueron por la borda. Ángel Cortés Vigario
29. ES MEJOR LA PAZ

Había una vez un monarca muy malo llamado José Guerra. Este monarca gobernaba con mucha maldad. Le gustaban las guerras, las desgracias, y siempre estaba incitando a los reyes de todos los países para que peleasen unos con otros.
Un día llegó al castillo de Guerra una mujer vestida con túnica de color marfil, un cordón verde como cinturón y unas sandalias. Tenía el cabello rubio, ondulado y brillante.
-¿Quién osa entrar en mi palacio?- dijo el Rey.
-Me llamo Paz y querría hablar con usted a solas.
Guerra ordeno que sus soldados se retiraran. Paz chasqueó los dedos y la habitación donde estaban se volvió oscura. Aparecieron en una nube.
-¿Dónde estamos?- preguntó Guerra
-Vamos a hacer un viaje muy especial, señor Guerra- dijo Paz. La nube descendió y tocaron tierra.
-Mire a su alrededor- ordenó Paz. Este obedeció. Aquel mundo no se parecía en nada al suyo
.En un parque florido, unos niños se balanceaban en los columpios, compartían la pelota. En otra calle había un mercado con un bullicio de gente, unas vecinas conversaban tranquilamente en sus balcones, dos enamorados paseaban por el paseo marítimo
-Este es mi mundo. Yo, Paz le gobierno ¿Qué mundo le parece mejor señor Guerra, este o el suyo?
-¡Este!- dijo Guerra, avergonzado.
-Quiero que reflexione sobre ello. Yo le ayudaré si lo necesita- se ofreció Paz.
Volvieron de nuevo al castillo de Guerra, quien le dio las gracias mas sinceras a Paz. Desde aquel día el mundo de Guerra cambió. Se casó con Paz y fueron muy felices. Y al señor Guerra desde entonces le llamaron “EL SEÑOR DEL AMOR”.

Ana Rodríguez Garrido

30. UN VIAJE POR EL MUNDO.

Había una vez un chico de 19 años llamado Felipe. Era un chico listo, guapo y querido por sus amigos. Pero era pobre. Algunas veces no podía ir a la Universidad porque tenía que ir a vender hortalizas.
Todo el pueblo era pobre y casi nadie se permitía el lujo de comprar algo. Pero si nadie compraba, nadie ganaba dinero, y seguían siendo pobres. Cuando alguna vez venían ricos al pueblo, enseguida decían: “No quiero vivir en un sitio tan pobre”.
La familia más pobre era la de Felipe. No tenían nada para llevarse a la boca. Un día, cuando
Felipe se acostó, el padre y la madre se pusieron a hablar.
-Somos tan pobres que no tenemos nada con que alimentar a nuestro hijo, dijo la madre muy apenada.
-Lo mejor será que se vaya a recorrer mundo y se gane la vida, dijo el padre. A la mañana siguiente el padre y la madre le contaron su decisión.
- Dentro de unos años vendrás a casa y veremos cuanto dinero has ganado y qué has hecho para merecértelo, dijo el padre.
- Volveré dentro de un año, respondió Felipe.
Se despidió de sus padres y se fue. Recorrió Turquía, Francia, Alemania,… y muchos países más. Intentó ser cocinero, barrendero, vendedor, sirviente,… y muchos oficios más, pero ninguno lo encontraba a su medida. Así que decidió seguir buscando, aunque un poco preocupado porque le quedaban 15 días para cumplir el año que se había propuesto.
De repente, vio una gran ciudad, y descubrió que estaba en Inglaterra, en la ciudad de Londres. Se fue a dar un paseo por las calles y a buscar el trabajo a su medida. Pero no lo encontró. Muy deprimido, se sentó en un banco de Hyde Park. Allí oyó que había una

princesa soltera en Londres, muy triste; el primero que la haga reir será su esposo. Ser rey es también un trabajo, así que fue al palacio a probar suerte.
La princesa estaba sentada en el trono, al lado de su padre. Se le notaba en la carita su tristeza y aburrimiento.
- Princesa, ¿qué te parece si te cuento un cuento?, dijo el muchacho.
- La princesa dijo: ¡Vale!
Entonces le contó el cuento del “Cuidador de cerdos”. Cuando terminó, la princesa dijo:
¡otro! ¡otro!. Pero Felipe en lugar de contarle otro cuento, le contó chistes relacionados con el cuidador de cerdos, y la princesa empezó a reír y reír.
El padre, al verla reír se puso muy contento.
- Dime muchacho, ¿de dónde vienes?, le dijo el rey.
Felipe le contó todo, de principio a fin. Cuando terminó, le dijo el rey:
- Bien, te casarás con mi bella hija, e irás a ver a tus padres lo antes posible.
Después de casarse, fueron a ver a los padres de Felipe. Le recibieron con gran alegría y le dijeron que se sentían orgullosos de él.
Pasaron los años y tuvieron 10 hijas que se llamaban: Alicia, Claudia, Ana, Cristina, Triana, Paloma, Clara, Casilda, Marta y Silvia.

Alicia Hernández García.

31. LA VETERINARIA Y SU PERRO.
Érase una vez una veterinaria que se llamaba Cloe que tenía una perrita llamada Tara. A la veterinaria lo que más le gustaba eran los perros. En su consulta atendía a muchos animales distintos pero nunca olvidará a Tara.
Os voy a contar la historia de Cloe y Tara: Cloe a sus padres, de pequeña, le pedía un perro cada dos por tres (igual que yo ) y sus padres siempre le decían que no y ella muy triste se iba a su habitación y se ponía a llorar. Cuando llegó la Navidad se lo pidió a los Reyes Magos. El 6 de Enero se levantó y escuchó unos ladridos debajo del árbol y le habían traído un perro. Era un labrador. Y esas fueron sus mejores Navidades del mundo, y hasta hoy en día ese ha sido su mayor recuerdo.

Helena Fernández Cabrera

32. EL NIÑO Y SU CABALLO

Érase  una vez un padre, un niño y una abuela. El padre se llamaba Croun, el niño Alberto y la abuela Fina.
No era muy rica esa familia más bien era pobre. La casa estaba en un campo cerca de la ciudad y cuando Alberto iba al colegio tenía que pasar por ella.
Al venir del colegio, pasaba por una casa donde había un caballo, que era de los dueños de la vivienda. Y tantas veces como paseaba por allí acariciaba al caballo, una vez le dijo al dueño que cómo se llamaba el caballo, y él le dijo que Feliz, y que además estaba en venta, así que Alberto corrió a casa muy contento.
Cuando llegó le dijo a su padre que había visto un caballo y que le gustaba mucho, y además estaba en venta.  Su papá le preguntó que cuánto valía, Alberto le contestó que eso no lo sabía.
Así que corrió a preguntar al amo del caballo cuanto costaba, y éste le dijo que  por ser para él, que le quería mucho, se lo daría por 1.200 euros.
Entonces se lo dijo a su padre, y Croun opinó que era mucho dinero para ellos, y Alberto se disgustó.

Alberto le preguntó a Fina que si podía trabajar para ganar el dinero para comprar el caballo, Fina le dijo que no, que su papá no querría, Alberto  pensó que lo podía hacer sin que su padre se enterara, y finalmente su abuela aceptó.
Entonces el niño comen a trabajar y en poco tiempo consiguió el dinero. Cuando estaban cenando, le dijo a su padre: -Yo he conseguido el dinero para comprar a Feliz, mañana podríamos ir a comprarlo. Su papá le dijo que le acompañaría encantado, que estaba muy orgulloso de él por haber trabajado para ganarse lo que tanto deseaba.
Al día siguiente fue a por el caballo, y se lo dieron.
Se fue a su casa montado en él, porque nada más montarse supo cabalgarlo. Todos los días por la tarde, daba grandes paseos con Feliz: su caballo.
Un día participaron en una carrera y ganaron. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Triana Arias Abelaira
33. EL CABALLO Y EL HADA MÁGICA

Había una vez un bosque mágico, allí vivían muchísimas hadas mágicas. Siempre iban a recoger comida al lago de hojas dulces. Bolde, un hada mágica, se fue mucho más lejos del lago, se encontró huellas de caballo y se asustó mucho porque los caballos son muchísimo más grandes que las hadas. Al final  encontró al caballo, ¿sabéis como era? Pues era blanco y su pelo rizado y brillante, se llamaba Feria. Bolde se montó y se la llevó a la plaza del Encuentro. Allí le dijo:
-¡Hola! soy Bolde, un hada mágica, te llevaré hasta mi grupo de hadas. Sígueme.
Pero cuando llegó el caballo no estaba y se puso muy triste y las demás hadas se rieron porque parecía que estaba loca. Bolde se fue a llorar al árbol de los llorones.
De pronto  el caballo relinchó y ella se puso muy feliz. Natalia Porrino Ordóñez
34. LA NIÑA Y EL CABALLO

Érase un vez una niña que vivía en Madrid, se llamaba Rocío. Un día Rocío le preguntó a su madre:
-¿Mamá me compras un caballo?
Su madre se lo compró, era blanco con una mancha negra en la frente. Roció le puso de nombre Blanco. A Blanco le gustaban las zanahorias. Todos los días Rocío iba al establo y le daba una buena ración de zanahorias. Pero un día no fue y no pudo ver que la puerta no estaba bien cerrada, Blanco la empujó con su cabeza y la puerta se abrió,  se escapó. Más tarde encontró un huerto con zanahorias, comió y comió hasta quedarse dormido.
Cuando su amiga vio que no estaba Blanco se puso muy triste, le preguntó a su madre:
- ¿Mamá has visto a Blanco?
- No, no lo he visto, respondió
- Papá ¿has visto a Blanco?.
- No, pero puedes mirar en los huertos cercanos.
Rocío fue por todos los huertos y al final se lo encontró dormido, lo acarició durante tanto tiempo  que también ella se quedó dormida.
Cuando se despertaron se pusieron muy contentos y juntos se fueron tranquilamente a casa. Paula Correa Cordero

35. ISABEL Y SU INVESTIGACIÓN

Había una vez una niña llamada Isabel. Era rubia, sus ojos eran azules. No era ni alta ni baja, le gustaba mucho hacer magia. Vivía en un pueblecito llamado Fluyón.
Un día se fue al bosque y se encontró con una piedra. Esa piedra tenía unas letras escritas. Había como una cerradura y luego al lado un dibujo de una llave, Isabel empezó a buscar alrededor de la piedra pero no encontró la llave. Ya cansada cuando se apoyó en el dibujo de la llave  ésta salió del dibujo. Isabel cogió la llave y la met en la cerradura y la piedra se abrió. Cuando la piedra se abrió, Isabel se hizo enana como una hormiga y  se metió en la piedra. En ella había dibujos egipcios y cuadros egipcios y al final había un hueco en blanco.
¡Faltaba un cuadro! Corriendo salió de la piedra y se hizo grande. Empezó a correr y, de pronto, un árbol se le apareció. No era un árbol cualquiera, no. Tenía una puerta. Ella con curiosidad la abrió y en su interior había teles, teles del futuro que ponían donde estaba el cuadro. Ella lo dibujó en un papel.
Y siguiéndolo, encontró el cuadro. Era de ella pero en egipcia. Lo devolvió a la piedra y regresó intrigada a su casa.

Violeta Alba Fernández

36. SEGA

Érase una vez, en una gran ciudad, vivía un niño de unos 8 años.
Un día de esos se encontró una cosa azul y ¿sabes qué era? Os lo diré. ¡ES UN SEGA! Se llamaba Sonic,  de pronto, apareció otro amarillo y la mascota de Sonic. Ella se llama  Talís, le enseñaron sus otros dos amigos Kukles y Deivi Roswel. Se hicieron amigos y le dijo que les ayudaran a buscar una joya y unos anillos amarillos. Sonic se encontró con Sadow y escondido le dijo: - ¡Eh tú! ¡Sí tú, el cara pepino! ¡¡Estás tonto!!
Sadow se enfadó y lo descubrió y dijo: - ¡Es Sonic! ¡Robot al ataque! Sonic consiguió cargárselos y de repente ¡Pas! Salió por la pared una nave con el enemigo de Sonic. Por el otro lado Talís, el niño, Kukles y Deivi Roswel encontraron los anillos y fueron donde se encontraba Sonic.
Cuando vieron a su enemigo se alucinaron y el enemigo les dijo -¿estas preparado para morir amiguito veloz?
Y él respondió: - No, pero tú sí.
Talís le tiró a Sonic un anillo. Sonic lo tiró a la nave, ésta se destruyó. El niño cogió la joya  y dijo: - ¡Si es un diamante!
El malo exclamó: - ¡Maldición! ¡Sadow al ataque! El niño le pasó el diamante a Sonic.
Sonic se puso el anillo y : ¡fuuuuhasss! Sonic se hizo fuego.
El malo intentó reformar la nave pero no le dio tiempo porque Sonic lanzó un ataque y esos dos se fueron por los cielos y entraron en una estrella. Pero, ¿conseguiran volver? ¿quién lo sabe?

Manuel Portillo Gómez

37. UN LIBRO EXTRAÑO

Érase una vez un niño, ese niño se llamaba Alex, era grande, listo, fuerte y rápido.
Era el día del libro. Alex fue a la feria del libro y se encontró un libro muy extraño que ponía
“lib… mág… n… toc…” estaba casi todo borrado, quería decir “libro mágico, no tocar” .

Alex lo abrió, le gustó tanto que pidió permiso para llevárselo a su casa. En su casa lo abrió, de repente fissss” se entró en el libro.
Una voz le dijo:
-Para salir tienes que encontrar un tesoro.
Alex recorrió montañas, valles… pero ni rastro del tesoro.
Al final, Alex vio algo que brillaba, se puso a pensar. Pensó que como era tan fuerte podía quitar las rocas. Y acertó, las quitó, abrió el cofre, había una nota que ponía: Si me encuentras saldrás de aquí has vencido al monstruo”.
Alex salió del libro. Cuando llegó a su casa ya era de noche, tenía que devolver el libro, salió de su casa y llegó justo a tiempo, devolvió el libro y volvió andando, cuando llegó a casa su madre le riñó, después fue a su cama a dormir.
Al día siguiente cuando fue al colegio sus amigos Abraham y Gonzalo no le creyeron. Carlos Dorado Calamonte
38. LA NIÑA QUE VUELA

Hace muchos años una niña llamada Laura fue al bosque. Laura era muy guapa, tenía ojos azules, era rubia y tenía los labios muy rojos.
El bosque era mágico, todos los deseos se cumplían. Laura pidió poder volar y poco a poco
le fueron saliendo alas pero cuando le salieron vino un hada, el hada Flor era muy guapa y le dijo a Laura: - Si no consigues hablar con la princesa las alas se te romperán.
Entonces se puso en camino, cruzó desiertos y lugares muy fríos. Luego llegó al palacio pero la princesa estaba muy ocupada y no podía hablar. Más tarde llegó otro hombre y la princesa empezó a hablar con el hombre. Después consiguió hablar con ella.
Al final se le quedaron las alas para siempre. Ana Barrasa Viera
39. UN FLAMENCO LLAMADO JABALÍ

Érase una vez hace muchos años, en un bosque de China, me encontré a un flamenco muy raro y estaba llorando, yo le pregunté:
- ¿Por qué lloras?
Y el me contestó llorando:
- Porque me gusta bañarme en el barro ahora soy marrón y me llaman Jabalí.
Un día se me ocurrió una idea y creí que le iba a servir pero no le sirvió, yo  estuve cinco horas y media pensando y pensando, de pronto, ¡Ya está! –exclamé,  ¡Ya sé lo que vas a hacer! Ahora tienes que ir allí donde están los demás flamencos y decirles:
- ¡A vosotros os gusta bañaros en el río pero a mí en el barro, somos distintos pero no pasa nada.
Los demás flamencos le dijeron:
- Este truquito, Jabalí, de tu amiguito no va a funcionar! El pobre flamenco se fue muy triste.
Al final, al cabo de tres días, al amigo del flamenco se le ocurrió una idea y esa no le iba a fallar. Fue a buscarlo y le dijo: –¡Eh! Espera, báñate siempre en el barro como a ti te gusta pero después te bañarás en ese río, verás como serás uno de ellos, tú pruébalo. ¡Y lo consiguió! Nunca más le llamaron Jabalí.

Marta Benítez Donaire


40. RAQUEL Y BLANQUITA

Había una vez una niña que se llamaba Raquel, era castaña y tenía los ojos azules, siempre iba vestida con unos pantalones piratas y una camiseta con una mariposa pintada en el centro.
Un día de invierno Raquel se encontró un conejo muerto de frío y se lo llevó a su casa. Le dio de comer una zanahoria pero no se la comió. Raquel vio que estaba lloviendo y comprendió que no podía soltar al conejo. Como no podía soltarlo lo metió en una jaula y le puso comida por si tenía hambre. Raquel le puso de nombre al conejo Blanquita porque era blanco, aunque tenía las  orejas rosas.
Al día siguiente Raquel fue a desayunar y Blanquita no estaba en la jaula, ni tampoco las zanahorias. Raquel le dijo a su madre que no iba a ir al colegio y que se iba a ir a buscar a Blanquita.
Ella fue al bosque de los cien peligros. ¡Qué mal suena ese nombre! Cuando llegó al bosque vio una seta gigante, sí, sí una seta gigante. Tenía ojos y una boca muy grande y de pronto la seta le preguntó
- ¿Qué haces aquí niña?
- Busco a mi conejo. Ah! me llamo Raquel- respondió
Y la seta le hizo una prueba: tenía que responder a una pregunta que era esa que le había preguntado ya. Después tenía que elegir uno de estos tres caminos, uno era alegre, otro era triste y el último enfadado.
Raquel pasó por el camino alegre.
- ¿Y sabes lo que se encontró? Un montón de dinero y una tienda de animales y entró. Vio un gato, un perro, un tejón un ratón y a Blanquita.
Con el dinero que se encontró compró a Blanquita, costaba nada más y nada menos que
10.000 euros. Raquel se fue con Blanquita. Para que Raquel no se volviera a perder  desde ahora la jaula la puso en su habitación.

Victoria Molina Almeida

41. EL DRAGÓN DE LAS BOLAS MÁGICAS

Érase una vez un niño llamado Songotan que tenía catorce años, su abuelo que había muerto le había dejado una bola muy extraña y un palo, siempre lo llevaba con él a todos los sitios. Un día apareció una niña llamada Bulma que tenía dieciséis años y con una bola igual que la que tenía Songotan. Los dos se hicieron amigos y decidieron ir a buscar todas las bolas mágicas. Se encontraron con un pequeño pueblo que vivía aterrorizado por un monstruo que tenía el poder de convertirse en las cosas que él quería, Songotan que era muy fuerte lo venció y consiguió una bola mágica de dragón. Luego se encontraron con una tortuga parlante que decía que había visto tres bolas de dragón en una isla. Cogieron una barca, la tortuga les guió hasta la isla, por el camino apareció un dragón azul que les dio otra bola. Cuando tenían todas las bolas el dragón les concedió tres deseos y siempre fueron felices.

Fco. Jesús de la Iglesia Merino

42. EL DÍA DE LA CARRERA

Érase una vez la carrera de un perro que se llamaba Rabito, era muy pequeñito, en la carrera se perdió, unos ladrones se lo llevaron.

Rabito estaba muy triste, un día cuando los ladrones fueron a dar un paseo por la ciudad, Rabito se escapó. Corriendo se fue a su casa.
Allí todos estaban llorando porque lo echaban de menos, cuando lo vieron se pusieron muy contentos.

Gonzalo Gallardo Franganillo

43. LUCÍA Y EL PERRO QUE HABLA

Hace muchos años en Francia vivía una niña llamada Lucía que tenía un perro que se llamaba Copito porque era blanco.
Un día cuando estaba jugando con él descubrió que ¡sabía hablar!
- ¡Qué guay tengo un perro que habla! – pensó Lucía.
Entonces Copito empezó a hablar y a hablar hasta que Lucía se aburrió. Entonces cuando llegó la hora de pasear a Copito Lucía estaba muy, muy preocupada porque si alguien lo oía hablar se lo llevarían a otro país para que lo conociera todo el mundo y ella no quería que se lo llevaran, así que solo lo sabrían sus amigos. Sería un secreto.
Al día siguiente se lo llevó a clase y cuando Lucía dijo a sus amigos que su perro hablaba no se lo creyeron pero ella sacó a Copito de su mochila y le dijo:
- Habla Copito. Copito contestó:
- ¡Hola a todos!
Al escuchar a Copito todos se quedaron boquiabiertos.
Al final la gente lo fue conociendo poco a poco pero no se lo llevaron porque sabían que solo sería feliz al lado de Lucía. Siempre permanec al lado de Lucía.

Elena Cruz Donaire

44. LAS TORTUGAS

Hace muchos años había una tortuga que vivía en el fondo del mar, se llamaba Luli y  otra que vivía en las arenas de la playa.
Un día las dos tortugas se conocieron, la que vivía en el fondo del mar se fue a la orilla y la que vivía en la arena también se fue a la orilla del mar.
Se querían tanto que un día tuvieron  dos hijas, una se llamaba Samba y la otra Danoni. Pero unos años después, cada vez que las tortugas llegaban a casa, discutían y discutían, así todos los días hasta que se separaron y Samba y Danoni lloraban.
Samba se met dentro del caparazón y se quedó encerrada para siempre. Danoni no le hacía caso a su madre y entonces se tuvo que ir de casa y se quedaron las dos muy tristes.

Teresa Ramos López

45. LA BRUJA Y EL GATO

Hace mucho tiempo en una casa vivía una bruja llamada Flora y un gato llamado Perezoso porque nunca se quería despertar. Un día llamó a la puerta una oca que se llamaba Luciana. Flora se asomó a la puerta y dijo: ¿Qué quieres?
Es que en el charco que estábamos nadando ¡hay un monstruo! exclamó Luciana.
Al poco rato Luciana se fue y Flora y Perezoso fueron a averiguarlo ¡era verdad!  Enseguida regresaron a su casa y mientras Perezoso hojeaba el periódico vio un anuncio que decía: “ Si

en un lago o una charca hay algún monstruo venga a la escuela Prepo y conseguirá el libro de encantamientos para Superbrujas”.
Flora y Perezoso se montaron en su escoba y fueron a la escuela Prepo. Allí apareció una mujer muy alta que le dijo: Tú debes ser Flora.
Sí soy yo: contestó.
Sientáte aquí Flora le ordenó.
Vino un robot y le grabó en el ordenador un disco de lecciones. Cuando ya ye las estudió llegó por fin el gran día del control, le pusieron muchas preguntas y encima había una manzana de color rojo, la mujer alta cerró la puerta con llave,  Flora terminó cuando pasaron dos horas. La mujer trajo la nota muy pronto y le dijo que había aprobado. Ella se puso a saltar de contenta y consiguió el libro de Superbruja.
Se fueron volando a su casa a leer el libro y decía: “… un gato cantando en el agua y no podrá regresar hasta que cante como un gorrión”. Perezoso se ofreció, Flora no se lo permitía pero al final la convenció y lo realizó.
Fue cantando y cantando hasta que cantó como un gorrión, entonces Perezoso regresó a la orilla y el monstruo desapareció.
Todos le abrazaron y se lo agradecieron. Marina Bermejo Bautista
46. EL CABALLERO OSCURO

Había una vez un caballero fuerte y ágil, una noche una bruja paró el tiempo.
Ah! Por cierto la bruja se llamaba Piruja pero le llamaban  Bruja Piruja. La Bruja Piruja se fue lo más rápido posible para que el caballero no la pillara. El caballero se montó en su caballo y persiguió a la bruja Piruja hasta el castillo. Consiguió entrar antes de que se cerrara la puerta. Tenía que subir hasta la torre del medio. Bruja Piruja se dio cuenta de que el caballero estaba en su castillo, bajó e intentó echarle un conjuro de paralizar pero se
equivocó y le echó un conjuro para hacerse más fuerte y ágil y así se transformó en el caballero oscuro. Pero la Bruja Piruja echó el conjuro correcto de paralización y lo paralizó, también le echó un conjuro de rayos para que se rindiera, el caballero oscuro se rindió pero entonces… el caballero empuñó su espada y mató a la Bruja Piruja.
Subió a romper la bola, el caballero oscuro con su espada rompió la bola del conjuro que paralizaba el tiempo.
Se montó en su caballo y se fue para matar a los malos. Gabriel Morales Rodríguez
47. ¡QUIERO SER FUTBOLISTA!

En el año 2005 Rafa, un niño que quiere ser futbolista de mayor, está buscando un equipo de fútbol en  Madrid. A Rafa le gusta mucho el fútbol por eso juega todos los días en su
colegio.
Rafa ya ha encontrado un equipo y está muy contento. Hoy  va a entrenar por primera vez con su equipo. Rafa vuelve  triste porque en el entrenamiento unos niños se han metido con él, porque dicen que los nuevos no son bienvenidos en el equipo. Esos tres son la típica pandilla que tiene un líder que dice algo y los demás le hacen caso. Rafa está harto, no le quieren hacer la ficha para poder jugar partidos.

Rafa ahora está en un nuevo equipo, es su primer día y ya tiene muchos amigos. Está muy contento. Ahora mismo el equipo de Rafa ¡Ha ganado la liga! Y se ha clasificado para la copa. El jueves 25 de mayo  el equipo de Rafa  ¡clasificado para las Semifinales!
El  30 de mayo  el equipo de Rafa se ha clasificado para la final de la copa. Juegan muy bien.
Hoy  1 de junio y el equipo de Rafa ha ganado la copa,  está muy feliz. Rafa ha cumplido su sueño: “jugar en el Real Madrid”.

Miguel Jover Fraile

48. DE COMPRA CON LOS AMIGOS

Érase una vez una niña que tenía muchos amigos, vivía en un castillo y se fue de compras con ellos.
Compró muchas cosas: fiambre, filetes, patatas, bocadillos…, porque era su cumpleaños y lo celebraba en su casa.
Vinieron los padres, los hermanos, los primos y por cierto sus amigos. Primero prepararon los bocadillos y después se los comieron y se salieron a la calle, jugaron mucho.
Al final fueron a una tienda de ropa y se compraron pantalones y camisetas, por la noche se fueron a la discoteca.
¡Fue muy divertido! Carolina Figueroa Sáenz
49. EL CUENTO DE LA VAQUITA, EL CERDITO Y EL CABALLO.
Érase una vez en un país muy lejano, había una granja con tres animales, que eran una vaquita muy bonita, un cerdito muy chiquito y un caballo muy elegante.
Un día por la mañana llegó su dueño a darles de comer y los tres animales, no comieron
nada porque les pasaba algo, pero el dueño no sabía que les pasaba, y pensando, pensando se les ocurrió una idea. Dice ¡Ya lo tengo! Lo que les pasaba es que como están todos los días encerrados lo mismo quieren dar un paseo. Pero no pudo ser, entonces volvió a pensar. Dice, claro como están tan sólo lo que quieren es que le acompañen, y fue a la granja pero no
había nadie, y luego vio a la vaquita con el toro, el cerdito con la cerdita y el caballo con la yegua. Y las tres parejitas siempre estuvieron felices.

Marta Ortega Masegosa

50. LUCÍA Y SU INSTRUMENTO

Lucía era una niña muy afortunada porque podía tocar un instrumento: la viola. No le gustaba mucho, pero sus padres le decían que era muy bonito, y en realidad, es muy bonito. Su amiga Sara le decía  que era un privilegio tener una viola y que ojalá tuviera ella una. Lucía no estudiaba porque no le gustaba y cuando le preguntaban, no sabía nada. Así que cuando llegaron los exámenes suspendió y repitió curso.
Como ella no quería volver a repetir curso empezó a atender en clase y a hacer los deberes, empezó a mejorar y a ver el fondo de la música. Le empe a gustar y sacaba muy buenas notas y nunca más volvió a repetir.
Empezó a tocar en pequeños conciertos del conservatorio. Estudió y estudió para poder ser música y se arrepintió de no haber estudiado y repetir curso. Ahora sólo está empeñada en la música y estudió para ser profesora de música, pero al final no fue profesora.

Tocó en varias orquestas muy grandes y famosas y sola también. La gente le aplaudía mucho y se ponían de pie. A lucía le encantaba tocar y ensayaba todos los días tres horas, nunca paraba de hablar de música y siempre estaba: “Necesito otra partitura”.
Un día iba a salir en televisión y salió, pero se puso nerviosa y se equivocó, pero no le pasó nada y siguió con su carrera y su ilusión. Ahora es una gran artista de la música.

Clara López Casillas

51. ANA APRENDE A HACER BUENA LETRA

Había una vez una niña, Ana, que tenía muy mala letra. Cuando llegó al colegio le pidió a su amiga Laura que le enseñase a hacer buena letra, y le dijo que sí.
- Ana –dijo Laura- si quieres te enseño en los diez minutos después de gimnasia.
- Vale –contestó Ana.
Llegaron de gimnasia y Laura comenzó su lección.
- Empecemos por la a –dijo Laura.
Trazas un semicírculo girado, y haciendo un poquito de curva subes por último la ronda final.
- ¿Te has enterado?
- Si.
- Pues sigamos.
- Ahora la B.
- La B me la enseñas en mayúscula que en minúscula la hago bien.
- La B es muy fácil, mira: haces una línea y después una curva arriba y abajo, y ya la tienes.
¡Venga, rápido que nos quedan 5 minutos!
- La C.
- No, no, que esta y la D me salen con letra bonita.
- Vamos con la e.
Es como una montaña rusa del parque de atracciones, primero recto hacia delante, hacia arriba con una curva, y para terminar, baja con otra.
Riiiiiiiing. Sonó el timbre para cambiar de clase y lo tuvieron que dejar para otro momento.
- Ahora nos toca inglés, así que seguiremos más tarde –dijo Laura.
La profesora de inglés nos explicó cuando se usaba her y cuando se usaba his. Y llegó el cambio de clase.
- Ahora no toca la g –dijo Laura.
Primero hacemos un círculo, después una rayita, y l fina una curva que se cruza. Y llegó la hora del recreo.
- Luego seguimos, ¿vale Laura?
- Vale. ¿Lo has apuntado todo?
- Sí. ¡Nos hemos saltado la F! Bueno, no pasa nada porque esa la escribo bien.
Ana se llevó el papel donde había apuntado como hacer preciosas todas las letras, y por poco se le pierde, pero lo recuperó.
Terminó el recreo, todos los niños estaban sentados en su sitio esperando a que la profesora de Matemáticas viniera. De pronto vino la señorita de Lengua y nos dijo:
- Vuestra profesora de Matemáticas está enferma así que yo estaré con vosotros. Podéis hacer lo que queráis pero sin hacer ruido.
- Venga, sigamos –dijo Laura.
La hache; haces una rayita, y seguidamente una curva.
- Esa es muy fácil de hacer, vamos con otra, pero sáltate la k que esa la hago bien.

- Pues entonces la j: se hace una rayita seguida de una curva, y para terminar un punto arriba.
La k nos las saltamos, pues entonces va la l:
Es tan fácil como subir con una curva y bajar recto, y terminamos con una curva. En ese momento tocó el timbre para irnos a casa.
- Mañana seguiremos.
- ¡Hasta mañana!
- ¡Hasta mañana!

Paloma Parejo Hernández.