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domingo, 15 de diciembre de 2013

Grandes escritores con relaciones cercanas a los gatos



Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Víctor Hugo, Charles Dickens, Lord Byron y Fitzgerald fueron fanáticos de los gatos. Descubre aquí sus extravagantes nombres.
Julio Cortázar.
Fuente: Difusión.
Las mascotas domésticas más famosas del mundo son los gatos y los perros. A pesar de ello, grandes escritores prefirieron a los gatos sobre los caninos. Aquí te dejamos la lista de los nombres que van desde "Chopin" hasta "Gavroche".
- Herbert George Wells, autor de "La guerra de los mundos" y "El hombre invisible", tuvo un gato llamado Mr. Peter Wells.
- Tennessee Williams, autor de "Un tranvía llamado deseo",  tuvo un gato llamado Topaz.
- Charlotte Brontë, autora de "Jane Eyre", y Emily Brontë, autora de "Cumbres borrascosas",  tuvieron un gato llamado Tiger.
- Charles Dickens, autor de un "Cuento de navidad" e "Historia de dos ciudades", tuvo una gata llamada William, debido a que no sabía que era mujer. Luego la rebautizó como Williamina. De la camada de su mascota nació Master's Cat, el único que se quedó con el escritor.
- Mark Twain, autor de "El príncipe y el mendigo" y "Las aventuras de Tom Sawyer", tuvo varios gatos y llevaron el nombre de Apollinaris, Beelzebub, Blatherskite, Buffalo Bill, Satan, Sin, Sour Mash, Tammany y Zoroaster.
- Lord Byron, autor de "Don Juan", tuvo cinco gatos, pero sólo se conoce el nombre de uno de ellos, Beppo.
- Jorge Luis Borges: Tomará el nombre del gato de Lord Byron y lo llamará Pepo.
- Edgar Allan Poe, autor de "El escarabajo de oro" y "El pozo y el péndulo", tuvo una gata llamada Catarina, quien la inspiró en su cuento "El gato negro".
- Julio Cortázar, autor de "Rayuela", tuvo un gato llamado T.W. Adorno.
- Víctor Hugo, autor de "Los miserables", tuvo un gato llamado Chanoine y otro, Mouche.
- F. Scott Fitzgerald, autor de "El gran Gatsby", tuvo un gato llamado Chopin.
- T. S. Elliot, autor de "La tierra baldía", tuvo varios gatos llamados George Pushdragon, Noilly Prat, Pattipaws o Pettipaws, Tantomile y Wiscus.
- Walter Scott, autor de "La dama del lago", tuvo un gato llamado Hinse.
- Theóphile Gautier, autor de "Mademoiselle de Maupin",  tuvo numerosos gatos a los que llamó Childebrand, Cléopatre, Don Pierrot de Navarre, Enjoras,Eponine, Gavroche, Madame Theóphile, Séraphita y Zizi. 

Frases celebres sobre gatos

  1. "El paraíso jamás será paraíso a no ser que mis gatos estén ahí esperándome."  Epitafio en un cementerio de animales
  2. "Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo." - Teófilo Gautier
  3. "Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre." - Víctor Hugo
  4. "La elegancia quiso cuerpo y vida, por eso se transformó en gato." - Guillermo de Aquitania
  5. "Por supuesto que se puede querer más a un gato que a un hombre. De hecho, el hombre es el animal más horrible de la creación." - Brigitte Bardot
  6. " Cuando los gatos sueñan, adoptan actitudes augustas de esfinges reclinadas contra la soledad, y parecen dormidos con un sueño sin fin; mágicas chispas brotan de sus ancas mullidas y partículas de oro como una fina arena vagamente constelan sus místicas pupilas."- Baudelaire
  7. "Un gato no es exigente, mientras usted recuerde que le gusta beber la leche en el plato rosa y comer el pescado en el plato azul, de donde lo sacará para saborearlo en el suelo." - Arthur Bridges
  8. "Es costumbre muy inoportuna de los gatitos (como observó una vez Alicia) que, sea lo que les digas, siempre ronronean." - Lewis Carroll
  9. "Si yo prefiero los gatos a los perros es porque no hay gatos policías." - Jean Cocteau
  10. "No hay gatos corrientes." - Colette
  11. "Del gato me gusta su temperamento independiente e ingrato, que le impide sentir apego por alguien; la indiferencia con que pasa del salón al tejado." - François René de Chateaubriand
  12. "El gato vive solo. No necesita sociedad alguna. Sólo obedece cuando quiere, o simula dormir para observar mejor y araña todo cuanto puede arañar." - François René de Chateaubriand
  13. "Los perros nos miran como sus dioses, los caballos como sus iguales, pero los gatos nos miran como sus súbditos."- Winston Churchill
  14. "Los gatos saben por instinto la hora exacta a la que van a despertarse sus amos, y los despiertan diez minutos antes." - Jim Davis
  15. "Tigres, leones, panteras, elefantes, osos, perros, focas, delfines, caballos, camellos, chimpancés, gorilas, conejos, pulgas... ¡Todos han pasado por ello! Los únicos que nunca hemos hecho el imbécil en el circo... ¡somos los gatos!." - Garfield
  16. "Se convierte en compañero de tus horas de soledad, melancolía y pesar. Permanece veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfecho, feliz por hallarse contigo, y prescinde de la compañía de animales de su propia especie. Los gatos se complacen en el silencio, el orden y la quietud, y ningún lugar les conviene mejor que el escritorio de un hombre de letras. Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo." - Theóphile Gautier
  17. "Cualquier gato que no consigue atrapar a un ratón finge que iba tras una hoja seca." - Charlotte Gray
  18. "Dos personas, al conocerse, se relajan totalmente cuando descubren que ambas tienen gatos. Y se zambullen en las anécdotas. Tras reñir a tu gato, lo miras a la cara y sientes la terrible sospecha de que ha entendido hasta la última de las palabras. Y de que las ha archivado como referencia para el futuro." - Charlotte Gray
  19. "Los gatos son amos amables, mientras que recuerdes cuál es tu propio sitio." - Paul Gray
  20. "Los gatos tienen una absoluta honestidad emocional; los seres humanos, por una razón u otra, pueden ocultar sus sentimientos, pero el gato, no." - Ernest Hemingway
  21. "Si quieres escribir sobre seres humanos, lo mejor que puedes tener en casa es un gato." - Aldous Huxley
  22. "El Gato dijo: 'No soy un amigo, no soy un criado. Soy el Gato que camina libre y que desea ir a tu Cueva'." - Rudyard Kipling
  23. "El gato es el único animal que ha logrado domesticar al hombre." - Marcel Mauss
  24. "A mí me gustan los gatos, pero nunca he tenido ninguno. Son demasiado exigentes, piden demasiado. Los perros no quieren más que amor, pero los gatos exigen adoración. Nunca han superado la costumbre de ser dioses en Bubastis." - Lucy Maud Montgomery
  25. "Todo gato siempre buscará, y generalmente encontrará, el sitio más confortable dentro de una habitación seleccionada al azar." - Ondinet
  26. "El nivel de interés de un gato en algo será inversamente proporcional al esfuerzo que su dueño esté haciendo para captar su interés sobre ese algo." - Pattison
  27. "¿Qué importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones?." - Den Xiao Pin
  28. "El ideal de la calma es un gato sentado." - Jean Renard
  29. "El gato no nos acaricia, se acaricia con nosotros." - Antoine Rivarol
  30. "El hombre tiene dos medios para refugiarse de las miserias de la vida: la música y los gatos." - Albert Schweitzer
  31. "Los gatos son misteriosos; pasa más por su mente de lo que nunca podríamos imaginarnos." - Walter Scott
  32. "El hombre es civilizado en la medida que comprende a un gato." - George Bernard Shaw
  33. "No puedes nunca ser dueño de un gato; en el mejor de los casos te permite ser su acompañante." - Harry Swanson
  34. "He estudiado muchos filósofos y muchos gatos. La sabiduría de los gatos es infinitamente superior." - Hippolyte Taine
  35. "Si fuera posible cruzar a un hombre con un gato, mejoraría el hombre, pero se deterioraría el gato." - Mark Twain
  36. "Si se pudiera cruzar al hombre con el gato, resultaría una mejora para el hombre." - Mark Twain
  37. "Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando." - Miguel de Unamuno
  38. "El más pequeño gato es una obra maestra." - Leonardo da Vinci

martes, 10 de diciembre de 2013

“El toro que ganó una apuesta” en Benjamín Preciado Solís, Cuando Brahmadatta era Rey de Benarés. México, SEP-Magenta, 2007.



43.          EI toro que ganó una apuesta
Hace muchos años, cuando Brahmadatta era rey de Benarés, en la India, había un campesino que tenía un toro muy fuerte. El dueño estaba muy orgulloso del animal y presumía a todos los que se encontraba la fuerza del toro.
Un día fue a una aldea y gritó en la plaza:
-Apuesto mil monedas de plata a que mi toro puede jalar cien carretas.
Todos se rieron y dijeron:
-Muy bien. Trae tu toro y le amarraremos cien carretas a ver si las puede mover.
Así, el campesino trajo su toro a la aldea y enfrente de una gran multitud lo amarraron a las carretas. Entonces el dueño lo golpeó con un palo y le dijo:
-¡Muévete, flojo! ¡Jala con fuerza, bruto!
Pero al toro nunca le habían gritado así y no se movió.
Ni los golpes ni los insultos lo hicieron jalar las carretas.
Finalmente, el dueño tuvo que pagar la apuesta y se regresó con tristeza a su casa. Allí se sentó y se quejó en voz alta:
-¿Por qué mi toro tan fuerte hizo eso? Muchas veces ha llevado cargas más pesadas con facilidad. ¿Por qué me avergonzó delante de toda la gente?
Esa noche, cuando fue a darle de comer al toro, éste le dijo:
-¿Por qué me golpeaste hoy? Nunca me habías dado de palos antes. ¿Por qué me insultaste y me llamaste flojo y bruto? Jamás me habías maltratado.
El campesino le contestó:
-Nunca más te volveré a maltratar. Siento mucho haberte apaleado e insultado. Jamás lo volveré a hacer. Perdóname.
-Muy bien -dijo el toro-. Mañana llévame a la aldea y jalaré las cien carretas para ti. Siempre has sido un buen amo... hasta hoy. Mañana recobrarás lo que perdiste.
Al siguiente día el campesino alimentó muy bien al toro y le colgó una guirnalda de flores en el pescuezo. Cuando llegaron a la aldea todos se rieron al tiempo que le decían:
-¿Vienes otra vez a perder tu dinero? 
-Hoy les apuesto dos mil monedas de plata a que mi toro puede jalar cien carretas -dijo el dueño...
Así trajeron las cien carretas amarradas y ataron al toro a la primera. Una gran multitud llegó para ver al toro. El campesino le dijo:
-Torito, muéstrales lo fuerte que eres, toro bonito. Y le acarició el cuello. El toro jaló con todas sus fuerzas y movió las cien carretas. Todos gritaron asombrados:
-¡Tu toro es el más fuerte de todos! Te pagaremos la apuesta.
Y             el toro y su dueño regresaron muy felices a su casa.
“El toro que ganó una apuesta” en Benjamín Preciado Solís, Cuando Brahmadatta era Rey de Benarés. México, SEP-Magenta, 2007.

Leroy Gutiérrez, “Grandes niños. Tutankamón” en Grandes Niños: Vida de Niños que Fueron Famosos y Dejaron Huella en la Historia. México, SEP-Porrúa, 2005. 



42.          Grandes niños. Tutankamón
En noviembre de 1922, entre las arenas del Valle de los Reyes, en pleno desierto de Egipto, los británicos Lord Carnarvon y Howard Carter hallaron una copa con el nombre de Tutankamón junto a algunas piezas de oro. El indicio de que estaban cerca de la tumba del faraón (como llamaban en el antiguo Egipto a los reyes) se confirmó pocos días después, cuando lograron abrir la puerta que conducía a un recinto subterráneo donde encontraron una caja fúnebre de más de cinco metros de largo y casi tres de altura, tan grande como una habitación. Dentro de la caja había un sarcófago de oro sólido donde descansaba la que sería desde entonces la momia más famosa de la historia: la del rey
Tutankamón.
Probablemente, el faraón más problemático de todos fue Akenatón (1379 a.C.-l362 a.C.), quien le impuso a su pueblo un dios único, Atón; se nombró a sí mismo sumo sacerdote de la nueva religión, persiguió sin tregua a los antiguos sacerdotes y cambió la capital, de Tebas a una nueva ciudad, llamada Aken- Atón y consagrada a la adoración del nuevo dios.
Cuando Akenatón murió, el poder quedó en manos de su yerno Tutankamón. Fue coronado a los 10 años de edad y reinó hasta su prematura muerte a los 20 años. Restableció el culto a Amón-Ra (rey de los antiguos dioses egipcios) y regresó la capital a Tebas.
La muerte del joven es un enigma, así como el origen del tesoro dentro de su tumba, que incluía una pesadísima máscara de oro y muchas joyas. Se cree que los sacerdotes pagaron al joven rey para restablecer el culto a Amón y recuperar su antiguo poder. Pero más allá de la historia real, este niño rey ha vivido para siempre en la imaginación de generaciones enteras que lo asocian con misterios y leyendas de aventuras.
Leroy Gutiérrez, “Grandes niños. Tutankamón” en Grandes Niños: Vida de Niños que Fueron Famosos y Dejaron Huella en la Historia. México, SEP-Porrúa, 2005. 

“Duendecillos traviesos” en Alejandro Casona (comp.), El libro de las leyendas mexicanas. México, SEP-Ediciones B, 2006. 



41.          Duendecillos traviesos

Es como un niño: muy chaparrito y con muchas ganas de jugar y, sobre todo, de hacer travesuras si no le cumplen sus caprichos. A estos seres legendarios de la cultura maya se les llama aluxes (alushes).
En las ruinas mayas de Chichén Itzá, los arqueólogos encontraron unos pequeños ídolos de barro que, en un principio, pensaron que eran representaciones de niños. Más adelante los mismos pobladores de la zona les dijeron lo que esos pequeñitos de barro significaban.
Los campesinos y sus tierras están expuestos a diferentes peligros, desde los problemas del clima hasta cuestiones de plagas. Cuenta la leyenda que los aluxes son los encargados de cuidar el 
campo y las pertenencias de sus bienhechores. El campesino vuelve a la vida a un aluxe a través de una ceremonia en la que pone al ídolo de barro en un tipo de altar y por nueve días y nueve noches en vigilia le prende copal y le hace una oración personal para pedir lo que necesita. El duendecillo despierta y está tan agradecido con su benefactor que dedica toda su vida a cuidar sus campos, familia y al mismo agricultor.
Pero si en la península de Yucatán a los niños les dicen aluxes no es porque cuiden el campo o sean agradecidos, sino porque los aluxes son tan traviesos como los niños.
De las once de la noche a las dos de la mañana, que es la hora en que andan más activos, los aluxes salen a cuidar el campo, normalmente en grupo, y es cuando más se divierten. Trepan a los árboles, bajan por las colinas, bailan alrededor de las fogatas que les dejan prendidas los campesinos. Si por el ruido que hacen algún ser humano sale a ver qué pasa, los aluxes se van corriendo y se esconden. Pero en cuanto el intruso se va, ellos vuelven a donde estaban a seguir echando relajo.
Eso sí, nunca descuidan su trabajo. Si atrapan a alguien robando fruta, lo sacan a pedradas o lo persiguen hasta que huyen asustados y, como son seres mágicos, los aluxes pueden pegar al árbol los frutos que el ladrón quería llevarse. También, con su magia protegen las plantaciones de plagas y enfermedades.
Entre sus peores travesuras, cuando se enojan, sacuden las hamacas de los que duermen para despertarlos, y molestar a los perros. Tienen mal carácter, son berrinchudos y les gusta que los traten bien. Si se les dan esas atenciones, los aluxes son los mejores cuidadores del campo.
En el principio, cuentan los mayas, los aluxes eran los cuidadores naturales de las plantas. Por eso siempre las cuidan. A los campesinos los cuidan sólo por gratitud, cuando los traen de vuelta a esta vida, donde se divierten haciendo travesuras como despertar a la gente con sus risas y bailes a mitad de la noche.
“Duendecillos traviesos” en Alejandro Casona (comp.), El libro de las leyendas mexicanas. México, SEP-Ediciones B, 2006. 

Rochelle Strauss, Un pozo: la historia del agua en la tierra. México, SEP-Planeta, 2007.



40.          Un pozo: la historia del agua en la tierra


Imagina por un momento que toda el agua de la Tierra llegara de un solo pozo.
Esto no es tan raro como suena. Toda el agua de la Tierra está conectada, así que en realidad existe una sola fuente, un pozo global, del que todos obtenemos agua. Cada ola de mar, cada lago, arroyo o río subterráneo, cada gota de lluvia y copo de nieve, y cada pedacito de hielo en los glaciares y en
las capas polares, es parte de este pozo global.
Así que, ya sea que abras una llave en Norteamérica, saques agua de un pozo en Kenia o te bañes en un río en la India, toda es la misma agua. Y como todo está conectado, la forma en que tratemos el agua en este pozo afectará a todas las especies del planeta, incluyendo a nosotros, ahora y en los años por venir.
Vivimos en un planeta acuoso. Casi 70 por ciento de la superficie de la Tierra está cubierto de agua. Esta agua superficial se encuentra en océanos, lagos, ríos, arroyos, pantanos, e incluso charcos y el rocío de la mañana. Hay tanta agua que si vieras a la Tierra desde el espacio, la verías azul.
Pero también existe agua que no podemos ver, bajo la superficie de la Tierra. Esta "agua subterránea" se puede encontrar casi en cualquier parte, llena las grietas entre las rocas y los espacios entre piedras, granos de arena y tierra. La mayoría del agua subterránea esta cerca de la superficie de la Tierra, pero parte de ella está profundamente enterrada. El agua también está congelada en glaciares y en los casquetes polares. Y existe agua en la atmósfera.
Todas estas fuentes de agua alimentan el Pozo Único de la Tierra.
Rochelle Strauss, Un pozo: la historia del agua en la tierra. México, SEP-Planeta, 2007.

Tu risa Pablo Neruda para niños. México, SEP-Susaeta, 2004.



39.          Tu risa




Quítame el pan, si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa.
Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados a veces de haber visto la tierra que no cambia, pero al entrar tu risa sube al cielo buscándome y abre para mí todas las puertas de la vida.
Junto al mar en otoño, tu risa debe alzar su cascada de espuma, y en primavera, amor, quiero tu risa como la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa de mi patria sonora.
Ríete de la noche, del día, de la Luna, ríete de las calles torcidas de la isla, ríete de ese torpe muchacho que te quiere, pero cuando yo abro los ojos y los cierro, cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos, niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca porque me moriría.
Pablo Neruda
Pablo Neruda para niños. México, SEP-Susaeta, 2004.

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