viernes, 1 de febrero de 2013

LA FIESTA DECHEPETLÁN



LA FIESTA DECHEPETLÁN

Alegre viste sus galas
El pueblo de Chepetlán,
Que está celebrando el día
De su fiesta titular.
¡Cuál repican las campanas
De la iglesia parroquial!
¡Cómo suena el teponaxtle
Con monótono compás!
Y cámaras y cohetes
Estallan aquí y allá,
Y se escucha en todas partes
Una algazara infernal.
Por donde quiera, enramadas,
En donde vendiendo están
Aguas frescas y sandías,
Y al son de una arpa tenaz,
Nativos y forasteros

Bailan con dulce Igualdad.
Se oye la voz estentórea
Del que tiene el carcamán,
Y del que á la lotería
Llama á todos á jugar.
Entre los arcos de flores
Pasa la brisa fugaz,
Templando apenas el fuego
De ardiente sol tropical.
En grupos la muchedumbre
Se agita, en constante afán.
Ávida de divertirse,
Anhelando por gozar.
Los hombres ancho sombrero
Y negro, en lo general,
Camisa y calzón muy anchos,
Muy blancos, y nada más;
Las mujeres con enaguas
De extraña diversidad;
Y todos ríen y cantan,
Y llegan, vienen y van,
Tomando de cuando en cuando
Algún trago de mezcal.
* * *
Entre tanto forastero
Que ha llegado á Chepetlán
Buscando en aquellas fiestas,
Tener un grato solaz,
Se notan muchos soldados
Que, Con licencia quizá.
De las tropas virreinales
Se apartaron, sin pensar
En guerras, ni en insurgentes
Porque muy lejos están
Guerrero, y todos los suyos,
Y no hay que temerles ya,
Al menos mientras que dure.
La fiesta de Chepetlán
***
Cuando la tarde se acerca
Y el sol declinando esta,
Se oye rumor repentino
Inusitado y marcial,
Y la gente se alborota,
Y sin poderse explicar
Lo que causa aquella alarma
Y produce lance tal,
De repente por las calles,
Sobre un erguido alazán
Que tasca el freno impaciente
Y  echa fuego al respirar,
Altivo, pero sereno,
Llega un hombre en cuya faz
Se pinta el alma de un bravo
Tan noble como leal:
Es Guerrero, el indomable
Campeón de la libertad.
Le sigue valiente tropa
Que ya al pueblo entrando va,
Y se ocultan los que temen,
Y otros salen á mirar.
Llega Guerrero á la plaza,
Y del soberbio animal
Tiempla la rienda y detiene
Del seco trote el compás. •
Pasan muy cortos momentos
Y comienzan á llegar
Unos y otros, prisioneros,
Los del bando virreinal.
Todos ellos cabizbajos
Y silenciosos están;
Guerrero les mira un rato,
Y luego, con dulce faz,
Les pregunta: — "¿A qué han venido
Y nadie osa contestar.
Vuelve á preguntar Guerrero,
Y entonces, saliendo audaz
Un sargento, con despejo
Contesta: —"Mi general,
"Hemos venido á la fiesta,
"a gustar de Chepetlán;
"Y venimos con licencia.
-"¿Y nada más?"—"Nada más."
Vuelve á reinar el silencio,
Sonriendo Guerrero está,
Y dice con voz pausada:
"Seguid alegres gustando,
"Que yo os «doy la libertad;
"Pero mañana, os lo advierto,
"Que no os baile por acá
"La luz de la madruga.”
"¡Que viva mi general!"
Grita entusiasta el sargento.
—"¡Viva!" gritan los demás.
Y alegre sigue la fiesta
Que nada vuelve á turbar,
Y chaquetas é insurgentes
Siguen en grato solaz.
Que es una noche de gusto
Esa noche en Chepetlán.
Vicente Riva Palacio.