sábado, 22 de agosto de 2015

NIF B-8 Estados financieros consolidados y combinados

Introducción


NIF B-8
El objetivo de la NIF B-8, Estados financieros consolidados y combinados es establecer generalidades para la elaboración y presentación de los estados financieros consolidados y combinados y para las revelaciones que acompañas a dichos estados financieros.
A continuación se presentan conceptos utilizados en esta NIF:

a)    Estados Financieros Consolidados. Son los que presentan la situación financiera, utilidad o pérdida neta, variaciones en el capital contable y los flujos de efectivo consolidados de una entidad económica que está formada por la entidad controladora y sus subsidiarias.

b)    Control. Poder de decidir en las decisiones políticas financieras y operativas de la entidad con el objetivo que obtener ganancias. 

c)    Participación controladora. Es la parte del capital contable que pertenece a la controladora. 

d)    Participación no controladora. Es la parte del capital contable de la subsidiaria que pertenece a alguien distinto a la controladora. 

e)    Controladora. Es la entidad que tiene inversiones permanentes en la subsidiaria.

f)    Estados financieros no consolidados. Son los estados financieros de la controladora en donde su inversión en la subsidiaria no se consolida sino se valúa con el método de participación, aquellos estados financieros que no tengan subsidiarias

g)    Subsidiaria.  Es la entidad sobre la cual la controladora ejerce control, puede ser o no una entidad con propósito específico (EPE) y tener una forma jurídica similar o diferente a la de la tenedora.

h)    Estados financieros combinados. Son los estados financieros que presentan en conjunto, situación financiera, utilidad o pérdida neta, variaciones en el capital contable y los flujos de efectivo de entidades afiliadas que pertenecen a los mismos dueños.

i)    Afiliadas. Entidades con dueños en común. 

j)    Operaciones intercompanías. Son las transacciones que realizan entre sí la controladora y las subsidiarias o sólo entre las subsidiarias.

Las aportaciones que hace una tenedora a otra entidad deben reconocerse contablemente como una inversión permanente en subsidiarias, siempre que  la tenedora ejerza control sobre esa entidad en la que tiene la inversión. El control se distingue del control conjunto y de la influencia significativa,  ya que el control conjunto puede tomar decisiones, pero en este caso en forma compartida y con el consentimiento unánime detodos los participantes. Por otra parte la influencia significativa es cuando se es partícipe de las decisiones, pero no tiene el poder de decidir ni unilateralmente, ni en forma compartida.

Cuando la controladora realiza la inversión permanente inicial en la subsidiaria sus activos y pasivos son valuados al momento de la compra de acuerdo a la NIF B-7, de lo cual surgen ajustes que deben ser contabilizados en la controladora como parte de la inversión permanente.

Cualquier cambio en la participación de la controladora en la subsidiaria debe ser reconocido en libros de la controladora y de la no controladora, cualquier diferencia entre el importe del ajuste a la participación no controladora y el valor razonable de las contribuciones pagadas debe ser reconocida directamente en el capital contable y asignado a la participación controladora.

La controladora, debe presentar sus estados financieros consolidados con los de todas sus subsidiarias de conformidad con lo establecido en esta NIF.

Para la elaboración de los estados financieros consolidados, debe procederse como sigue:

a)    Incorporar a los estados financieros de las subsidiarias.

b)    Sumar los estados financieros de la controladora con los de sus subsidiarias. Al cien por ciento del valor de los activos, pasivos, capital contable, ingresos, costos y gastos deben sumarse rubro por rubro. También los estados de flujos de efectivo de la controladora y sus subsidiarias para determinar el estado de flujo de efectivo consolidado

c)    Eliminar operaciones intercompañías. Deben eliminarse el total y no sólo el porcentaje de participación.

d)    Eliminar el monto de la inversión en la subsidiaria reconocido por la controladora. Cuando la controladora tenga una participación en la subsidiaria menor que el 100%, existirá una diferencia entre el capital contable de la subsidiaria y el de la inversión permanente eliminados, la diferencia irá al capital de la participación no controladora.

e)    Segregar el capital contable de la participación no controladora. El capital contable consolidado, debe presentarse dentro del balance general dividido en capital contable de la participación controladora y capital contable de la participación no controladora. El estado de resultados consolidado debe presentar la utilidad o pérdida neta consolidada y, posteriormente, dicha utilidad o pérdida neta debe segregarse en los siguientes importes: el que corresponde a la participación no controladora y el que corresponde a la participación controladora.

f)    Determinar el estado de variaciones en el capital contable consolidado. Se debe partir del saldo inicial del capital contable consolidado y mostrar los cambios que tuvo durante el periodo para presentar el saldo final consolidado.

Para la consolidación de estados financieros, los estados financieros de las subsidiarias deben ser de la misma fecha y por el mismo periodo que los de la controladora, salvo que se considere impráctico, en cuyo caso, pueden ser a fechas diferentes, siempre que:
•    La diferencia en fechas no sea mayor a tres meses y ésta sea consistente periodo a periodo.
•    La extensión del periodo por el que se informa sea la misma que la de los estados financieros de la controladora.

Si la controladora es, a su vez, una subsidiaria de otra puede optar por no presentar estado financieros consolidados y además:
•    No cotiza en bolsa
•    No está en proceso de registrar sus estados financieros en alguna comisión de valores u otra organización reguladora, a efecto de cotizar.
•    Pertenece a una entidad económica en la que la controladora última o alguna intermedia superior, emite estados financieros consolidados públicos que cumplen con NIF.

En las notas a los estados financieros consolidados debe revelarse la siguiente información:
•    Los nombres de las principales subsidiarias y el porcentaje de participación de la controladora en ellas, así como los cambios en la conformación de la entidad económica.
•    Actividad económica principal de la controladora y de cada una de sus subsidiarias.
•    Naturaleza de la relación entre la controladora y su subsidiaria cuando la controladora no es propietaria, de más de la mitad del poder de voto.
•    Razones por las cuales la participación, directa o indirecta, de más del cincuenta por ciento del poder de voto o del poder de voto potencial en una inversión no constituye control.
•    Fecha de los estados financieros de la subsidiaria utilizados para la elaboración de los estados financieros consolidados y, si dicha fecha y periodo son diferentes de los estados financieros de la controladora, las razones para utilizar diferente fecha o periodo.
•    Naturaleza y alcance de cualquier restricción relevante sobre la capacidad de las subsidiarias para transferir fondos a la controladora en forma de dividendos en efectivo o para pago de préstamos o anticipos.
•    Efectos de cualquier cambio sobre la participación en la subsidiaria que no resulte en la pérdida de control en el capital atribuible a la controladora.


En las notas a los estados financieros no consolidados debe revelarse la siguiente información:
•    El hecho de que se trata de estados financieros no consolidados; el nombre y país donde está constituida o tiene su residencia la entidad que elaboró y emitió, para uso público, los estados financieros no consolidados que cumplen con NIF y, la dirección dónde pueden obtenerse dichos estados financieros.
•    En su caso, que los estados financieros no consolidados fueron preparados para fines legales o estatutarios y que acompañan a los estados financieros consolidados.
•    Lista de las principales inversiones en subsidiarias, negocios conjuntos y asociadas, incluyendo: el nombre, país en el que se encuentran constituidas o son residentes, porcentaje de participación en su capital y, si fuera distinto, el porcentaje de participación que mantienen sobre el poder de voto.
•    Descripción del método utilizado para el reconocimiento de las inversiones listadas en el inciso anterior.


En las notas a los estados financieros combinados debe revelarse la siguiente información:
•    Nombres de las afiliadas, el de sus controladoras y el porcentaje de participación de éstas en dichas afiliadas.
•    Actividad económica de las afiliadas que se combinan.
•    Fecha de los estados financieros de las entidades que se combinan.(CINIF, 2010)



Diferencias con la norma Internacional
La NIC-27 Consolidated and SeparateFinancialStatmentsrequiere, a diferencia de la NIF B-8, que en los casos en que la controladorapierda el control sobre la subsidiaria y dicha controladora mantenga una parte o la totalidadde la inversión permanente, ésta se valúe aplicando el método de compra establecido en laNIF B-7. Esta nueva valuación puede derivar en una ganancia opérdida en el reconocimiento del nuevo tipo de inversión. La NIF B-8 por su parte, sólorequiere dejar de consolidar los activos netos de la antes subsidiaria y dar tratamiento a lainversión retenida, de acuerdo con lo que establezcan las NIF relativas al nuevo tipo deinversión.(CINIF.ORG, 2008)


Ejemplo
Si una subsidiaria tiene un ingreso neto de $150.000 y los accionistas de la no controladora poseen el 10% de las acciones ordinarias de la subsidiaria, su parte de ingreso es de $15.000. Del mismo modo, en la cuenta del capital de los titulares de la subsidiaria son acciones comunes de $600.000 y las utilidades retenidas de $200.000, el interés total de la no controladora, refleja el reclamo del accionista no controlador sobre los activos netos de la subsidiaria de la siguiente manera:
Subsidiary Common stock      $  600,000.00
Subsidiary retained earnings      $  200,000.00
Book Value of subsidiary      $  800,000.00
Noncontrolling stockholder's   
proportional share     10%
Noncontrolling interest      $    80,000.00


Conclusión
Incluye comentarios de reflexión sobre lo aprendido al realizar la actividad: ¿Qué les pareció más interesante? ¿Qué les pareció más confuso? ¿Qué les gustaría profundizar más?
Como conclusión es importante resaltar la importancia de la consolidación de estados financieros para que las empresas sean capaces de transmitir a todos los usuarios de esta información el desempeño que tiene la organización reflejada en números.
Sin duda alguna la NIF B-8 es una norma fundamental, especialmente para las grandes empresas que operan en México y aquellas empresas que tienen subsidiarias en otros países, sin embargo consideramos que la consolidación de estados financieros debería ser importante para las pequeñas empresas que tienen subsidiarias aunque en pequeña escala con la finalidad de promover las buenas prácticas contables incluso en las pequeñas empresas.
Es fundamental que las empresas que poseen subsidiarias hagan reportes financieros consolidados para facilitar la toma de decisiones a los usuarios de dicha información, además de reflejar las ganancias reales a lo largo de un periodo.

Bibliography
CINIF. (2010). NIF. IMCP.
CINIF.ORG. (2008). Retrieved Agosto 30, 2011, from CINIF.ORG: http://www.cinif.org.mx/imagenes/archivos/auscultacion/NIF_B8.pdf


Cuento de los tres deseos Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont




Había una vez un hombre, que no era muy rico, que se casó con una bella mujer. Una noche de invierno, sentados junto al fuego, comentaban la felicidad de sus vecinos que eran más ricos que ellos.

-¡Oh! -decía la mujer- si pudiera disponer de todo lo que yo quisiera, sería muy pronto mucho más feliz que todas estas personas.

-Y yo -dijo el marido-. Me gustaría vivir en el tiempo de las hadas y que hubiera una lo suficientemente buena como para concederme todo lo que yo quisiera.

En ese preciso instante, vieron en su cocina a una dama muy hermosa, que les dijo:

-Soy un hada; prometo concederles las tres primeras cosas que deseen; pero tengan cuidado: después de haber deseado tres cosas, no les concederé nada más.

Cuando el hada desapareció, aquel hombre y aquella mujer se hallaron muy confusos:

-Para mí, que soy el ama de casa -dijo la mujer- sé muy bien cuál sería mi deseo: no lo deseo aún formalmente, pero creo que no hay nada mejor que ser bella, rica y fina.

-Pero, -contestó el marido- aún teniendo todas esas cosas, uno puede estar enfermo, triste o incluso puede morir joven: sería más prudente desear salud, alegría y una larga vida.

-¿De qué serviría una larga vida, si se es pobre? -dijo la mujer-. Eso sólo serviría para ser desgraciado durante más tiempo. En realidad, el hada habría debido prometer concedernos una docena de deseos, pues hay por lo menos una docena de cosas que yo necesitaría.

-Eso es cierto -dijo el marido- pero démonos tiempo, pensemos de aquí a mañana por la mañana, las tres cosas que nos son más necesarias, y luego las pediremos.

-Puedo pensar en ello toda la noche -dijo la mujer- mientras tanto, calentémonos pues hace frío.

Mientras hablaba, la mujer cogió unas tenazas y atizó el fuego; y cuando vio que había bastantes carbones encendidos, dijo sin reflexionar:

-He aquí un buen fuego, me gustaría tener un alna de morcilla para cenar, podríamos asarla fácilmente.

Tan pronto como terminó de pronunciar esas palabras, cayó por la chimenea un alna de morcilla.

-¡Maldita sea la tragona con su morcilla! -dijo el marido-; no es un hermoso deseo, y sólo nos quedan dos que formular; por lo que a mí respecta, me gustaría que llevaras la morcilla en la punta de la nariz.

Y, al instante, el hombre se percató de que era más tonto aún que su mujer, pues, por ese segundo deseo, la morcilla saltó a la punta de la nariz de aquella pobre mujer que no podía arrancársela.

-¡Qué desgraciada soy! -exclamó- ¡eres un malvado por haber deseado que la morcilla se situara en la punta de mi nariz!

-Te juro, esposa querida, que no he pensado en que pudiera ocurrir -dijo el marido-. ¿Qué podemos hacer? Voy a desear grandes riquezas y te haré un estuche de oro para tapar la morcilla.

-¡Cuídate mucho de hacerlo! -prosiguió la mujer- pues me suicidaría si tuviera que vivir con esta morcilla en mi nariz, te lo aseguro. Sólo nos queda un deseo, cédemelo o me arrojaré por la ventana.

Mientras pronunciaba estas frases corrió a abrir la ventana y su marido, que la amaba, gritó:

-Detente mi querida esposa, te doy permiso para que pidas lo que quieras.

-Muy bien, -dijo la mujer- deseo que esta morcilla caiga al suelo.

Y al instante, la morcilla cayó. La mujer, que era inteligente, dijo a su marido:

-El hada se ha burlado de nosotros, y ha tenido razón. Tal vez hubiéramos sido más desgraciados siendo más ricos de lo que somos en este momento. Créeme, amigo mío, no deseemos nada y tomemos las cosas como Dios tenga a bien mandárnoslas; mientras tanto, comámonos la morcilla, puesto que es lo único que nos queda de los tres deseos.

El marido pensó que su mujer tenía razón, y cenaron alegremente, sin volver a preocuparse por las cosas que habrían podido desear.
FIN


95 tesis de lutero




Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

1.                  Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Haced penitencia...”, ha querido decir que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.
2.                  Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.
3.                  Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obra exteriormente diversas mortificaciones de la carne.
4.                  En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella continúa hasta la entrada en el reino de los cielos.
5.                  El papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.
6.                  El papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente.
7.                  De ningún modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.
8.                  Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.
9.                  Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia en la persona del papa, quien en sus decretos siempre hace una excepción en caso de muerte y de necesidad.
10.              Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a los moribundos penas canónicas en el purgatorio.
11.              Esta cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dormían.
12.              Antiguamente las penas canónicas no se imponían después sino antes de la absolución, como prueba de la verdadera contrición.
13.              Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.
14.              Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.
15.              Este temor y horror son suficientes por sí solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que están muy cerca del horror de la desesperación.
16.              Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí como la desesperación, la cuasi desesperación y la seguridad de la salvación.
17.              Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.
18.              Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.
19.              Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni aún en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.
20.              Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, significa simplemente el perdón de todas ellas, sino solamente el de aquellas que él mismo impuso.
21.              En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.
22.              De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida.
23.              Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisión de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los más perfectos, es decir, muy pocos.
24.              Por esta razón, la mayor parte de la gente es necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.
25.              El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.
26.              Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por vía de la intercesión.
27.              Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.
28.              Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios.
29.              ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, según la leyenda, aconteció con San Severino y San Pascual.
30.              Nadie está seguro de la sinceridad de su propia contrición y mucho menos de que haya obtenido la remisión plenaria.
31.              Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.
32.              Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.
33.              Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios.
34.              Pues aquellas gracias de perdón sólo se refieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.
35.              Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confessionalia.
36.              Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.
37.              Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.
38.              No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.
39.              Es dificilísimo hasta para los teólogos más brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrición.
40.              La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.
41.              Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.
42.              Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.
43.              Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.
44.              Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena.
45.              Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.
46.              Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.
47.              Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.
48.              Se debe enseñar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.
49.              Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.
50.              Debe enseñarse a los cristianos que si el papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.
51.              Debe enseñarse a los cristianos que el papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la basílica de San Pedro, si fuera menester.
52.              Vana es la confianza en la salvación por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.
53.              Son enemigos de Cristo y del papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.
54.              Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.
55.              Ha de ser la intención del papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante)deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.
56.              Los tesoros de la iglesia, de donde el papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.
57.              Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.
58.              Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin la intervención del papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.
59.              San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el término en el sentido de su época.
60.              No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.
61.              Esta claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del papa.
62.              El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.
63.              Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.
64.              En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.
65.              Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.
66.              Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.
67.              Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.
68.              No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.
69.              Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.
70.              Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensueños en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.
71.              Quién habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.
72.              Mas quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.
73.              Así como el papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo, con cualquier artimaña de venta en perjuicio de las indulgencias.
74.              Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.
75.              Es un disparate pensar que las indulgencias del papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.
76.              Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.
77.              Afirmar que si San Pedro fuese papa hoy, no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el papa.
78.              Sostenemos, por el contrario, que el actual papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 1
79.              Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.
80.              Tendrán que rendir cuenta los obispos, curas y teólogos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.
81.              Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.
82.              Por ejemplo: ¿Por qué el papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual sería la más justa de todas las razones si él redime un número infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcción de la basílica, lo cual es un motivo completamente insignificante?
83.              Del mismo modo: ¿Por qué subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qué el papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?
84.              Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por que no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?
85.              Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?
86.              Del mismo modo: ¿Por qué el papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
87.              Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?
88.              Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?
89.              Dado que el papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?
90.              Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la iglesia y al papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.
91.              Por tanto, si las indulgencias se predicasen según el espíritu y la intención del papa, todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.
92.              Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: "Paz, paz"; y no hay paz.
93.              Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: "Cruz, cruz" y no hay cruz.
94.              Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.
95.              Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.
Wittenberg, 31 de octubre de 1517.