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martes, 25 de abril de 2017

Cuentos cortos



. LA PRINCESA Y LAS FLORES
               
Había una vez una princesa llamada Silvia, y un día Silvia se fue con su madre que se llamaba Lucia. Vivía en un castillo. Era muy grande. Tenía un jardín lleno de flores. A Silvia le gustaba mucho las flores del jardín. Un día hicieron una fiesta en el jardín. Fueron muchas personas y fue un príncipe llamado Javier. Estuvieron bailando y Javier y Silvia se hicieron amigos y cuando pasó el tiempo, se hicieron novios, se casaron y tuvieron muchos niños y se compraron un castillo con otro jardín y fueron felices y comieron perdices.

María Blanco Barea

02. EL COCODRILO

Érase una vez un cocodrilo llamado Dino. Y una hermana llamada Eulalia. Y un día fueron
al mar con sus papás y con sus abuelos y abuelas y primos, y un día conocieron a una familia de peces y de bonitas, y se hicieron amigos para siempre.

Fátima Lozano López

03. EL PEQUEÑO RATÓN

Mamá rata no tiene hijos está casada y no había niños en el orfanato. Un día Mamá Rata se encontró un pequeño tigre, pero no le gustaba como hijo. Al día siguiente se encontró un cocodrilo pero tampoco lo quería. Otro día se encontró un pequeño ratón y se lo quedó como hijo. Le cuidó y se hizo mayor y gracias a Mamá Rata se hizo fuerte y sano.


Fermín Rodríguez Fernández

04. EL GATO VALIENTE

Érase una vez un gato que tenía botas que eran de color negro, y un sombrero de color marrón y una espada afilada. Un día soleado, fue a un castillo en el que vivía un gigante y luchó contra él y le mató y se fue hasta el camino. Caminó y caminó hasta llegar a una ciudad del bosque.
En la ciudad había una fábrica de regalos y vio un par de hombres humanos y entró y le preguntaron ¿qué hace un gatito tan lindo como tú? Y el respondió miau, miau, miau y el hombre se lo llevó a su casa donde tenía una gatita y la gata se enamoró de nuestro gatito.

Álvaro Monago Díaz

05. EL PERRO Y LA PERRA

Érase una vez un perro llamado Carlos. Un día fue a casa de su dueña para que le echara de comer. Un día fue a dar un paseo y se encontró una perra que se llamaba Linda. Y los dos fueron a pasear, se enamoraron y se casaron.

Manuel Triguero Galeón

06. UNA REUNIÓN EN EL HUERTO

Cierta vez un Pepino, un Rábano, un Tomate, una coliflor y una zanahoria vivían en un hermoso huerto. Todas las mañanas se ponían a cantar. Cantaban fatal y lograba que todos los pájaros huyesen del huerto.
Un buen día pasó por aquel lugar un famoso dico y les propuso hacerle una operación para aclararle la voz, todos se operaron y lograron tener una voz con la que entonaban hermosos cantos, desde aquella mañana en aquel hermoso huerto se escuchaban cantos felices.

Autor desconocido

07. EL FANTASMA

Había una vez un fantasma que vivía en una casa muy grande, cuando el dueño de la casa entraba en ella siempre escuchaba:
- Uuuuuuuuuuuuuu!!! El hombre se asustaba y un buen día armado con una escopeta buscó al fantasma para matarle, pero como no podía verle, era muy difícil que pudiera matarle. Un buen día logro distinguirle en la oscuridad porque el fantasma se había puesto una capa, ya que tenía mucho frío, le disparó dos veces y el fantasma asustado hu de allí para no volver nunca más.

Juan Antonio Pulido Álvarez

08. EL NIÑO GUAPO

El niño guapo de la clase se llamaba Eloy. José Luis otro niño de la clase, le dijo a su maestro:


-No puedo ver con la cabeza de Manuel.
-Pues ponte al lado de Aitana.
Eloy “ el niño guapo de la clase”, preguntó a Aitana:
-¿Tú sacas un diez en los exámenes?
-Sí yo saco un diez en todos mis exámenes.
-¿En todos?
-Sí, en todos
Entonces Eloy le dijo: eres muy guapa Aitana. Y Aitana sonrió.

Aitana Ribera Sánchez

09. UN VIAJE AL FUTURO

Había una vez una niña que se llamaba Elena. Soñaba y quería ver el futuro.
Un día paseando se encontró con una cajita. Le entró mucha curiosidad por saber que había dentro, la cajita se abrió y la niña logró meterse dentro de ella.
Viajaban a toda velocidad y en pocos segundos llegaron a un mundo maravilloso y desconocido.
-¡Estoy en el fututo! -exclamó la niña.
Allí conoció a un niño llamado Alberto y le preguntó:
-¿En qué año estamos?
-Estamos en el año 2897, -contesto el niño.
Elena sorprendida miró a su alrededor y pensó ¿Cómo habré llegado hasta aquí? Alberto le enseñó su casa y le presentó a su familia .Todos los días se iban a escalar al monte, lograban llegar a la cima, comían sopa para estar más fuertes, descansaban y al rato volvían otra vez a la casa, a un día y otro día.

Nerea López Isidoro

10. LA JIRAFA AY EL LEÓN

Érase una vez una jirafa y un león que vivían en un pantano, pero como no llovía últimamente se había quedado sin agua. Allí pasaban los días y los días sin que cayese una gota de agua. Tenían mucha comida pero no podían beber y claro pasaban mucha sed.
Casi estaban a punto de morir cuando se les apareció un hada y al verles en ese estado les dijo que pidiesen un deseo cada uno de ellos.
-Yo quiero que llueva mucho para que el pantano se llene y nunca le falte agua-pidió el león.
-Yo quiero que sigamos vivos durante mucho tiempo- pidió la jirafa.
¡Concedido!- contestó el hada.
A la mañana siguiente cuando despertaron vieron que había llovido, el pantano estaba lleno y ellos no sentían sed ni tenían dolores y vieron que se habían cumplido sus deseos.
-Tenemos agua y comida- dijo el león.
Y estamos fuertes y sanos, somos más jóvenes-dijo la jirafa.
Y desde entonces vivieron muchos años en aquel bonito pantano donde fueron muy felices. Alberto Gutiérrez Pérez
11. LA JIRAFA BAJA


Había una vez una jirafa muy bajita. Tan bajita que solo comía hierba y pasto seco. No alcanzaba a las hojas de los árboles
Un día quería beber y se acercó tanto a la orilla que resbaló y cayo al río. Fue nadando río abajo y llegó a una granja donde encontró ocas, vacas, gallinas, ovejas, etc. Se asustó mucho pero los animales le dijeron que no tuviese miedo. Ella se tranquilizó.
La jirafa se quedó allí a vivir, jugaba con los animales, y sentía muy feliz.
Tan feliz era que empezó a crecer y crecer hasta convertirse en una jirafa normal.
Ya podía comer las hojas de los árboles y se lo pasaba muy bien subiendo a sus amigos encima de ella.

Francisco Miguel Monago Gallardo

12. EL CONEJITO VALIENTE

Érase una vez un conejito, a quien le gustaba mucho jugar con su pelota. Una mañana cuando estaba jugando vio venir a lo lejos a dos grandes perros, que corrían ladrando en dirección al conejito para comérselo.
El conejito valiente se defendió enseñando sus largos y afilados dientes y mordiendo a unote ellos en una patita de atrás.
El otro perro preguntó:
-¿Te ha dolido mucho?
-Bastante, bastante- contestó el perro.
-¡No huyáis que aun os puedo morder a los dos en todas las patitas!.-dijo el conejo.
-¡No, no, por favor!¡Otra vez no!-dijo el perrito herido.
Los dos perritos se marcharon y nunca más volvieron a meterse con el conejito, a quien conocieron por “el valiente por haberse defendido con tanta bravura de los dos malvados y feroces perros.

Francisco Morcillo Lavado

13. LA BRUJA DE LAS UÑAS GRANDES

Había una bruja que tenía las uñas muy grandes. Le hacía mucha gracia a la gente como si fuera un payaso.
Ella quería que sus uñas no crecieran tanto. Intentó con pociones y conjuros que no creciesen tanto pero las uñas a lo suyo, a crecer y crecer.
Hizo un hechizo pero en vez de ser más pequeñas volvieron a crecer.
Un día, en el desierto, se encontró con un huevo rarísimo. Se lo tomó y como por arte de magia se curó y sus uñas no volvieron a ser grande y feas como antes.

Alberto Gómez Navarro

14. LA SIRENITA QUE QUERÍA TENER UN AMIGO

Había una vez una sirenita que vivía en un coral. Era muy bella y muy simpática.
Un día quiso conocer a un pez. Salió del coral y se puso a nadar. Quería que el pez fuese su amigo o amiga y así poder vivir nuevas aventuras.
Nadando, nadando, se encontró con un tiburón muy feroz.
-¡Socorro, socorro! -grito la asustada sirenita.


Entonces llegó una ballena y salvó a la pobre sirenita, de los dientes del tiburón, quien agradecida le dio dos besos muy grandes.
Desde entonces la sirenita y la ballena se hicieron grandes amigas y vivieron felices juntas. Pilar Carretero Caro
15. LA PEQUEÑA CLARA

Había una vez una niña que estaba siempre triste porque no tenía amigos. Se llamaba Clara y era pequeña, morena y con ojos muy negros, aunque tenía gafas. Pero sobre todo era muy tímida.
En el colegio se metían mucho con ella, se reían de ella y quizás por eso no tenía amigos. Un día vino al colegio una niña de otro país llamada Magdalena, que había nacido en Rumania, y se hicieron grandes amigas.
Magdalena nunca se reía de Clara y siempre la defendía y ayudaba en todo lo que podía. Salían juntas a pasear y a jugar al parque.
Desde entonces fueron las dos muy felices porque se habían hecho grandes amigas para siempre.

Marina Mancha Sánchez

16. DUNCAN Y CANI

Duncan y Cani eran dos nutrias muy amigas, que vivían en un acuario.
Duncan era muy tranquila y sabía nadar muy bien. Había logrado muchos premios en las competiciones de natación.
Cani era muy inquieta, pero no sabia nadar, apenas si lograba mantenerse en el agua y pasaba mucho miedo, pensando que podía ahogarse en cualquier momento.
Un día se preparaba un gran espectáculo en el acuario. Duncan ensayaba su número una y otra vez. De repente cayó sobre el una gran foca, dándole tal golpe que perdió el conocimiento.
Cani al ver que su amiga se ahogaba por momentos, se sintió muy nerviosa, pero sin pensarlo, se tiró al agua para ayudar a su amiga. Lo consiguió.
Ahí perdió el miedo a nadar y se convirtió en una gran nadadora y junto a su amiga Duncan ganaron muchos premios y fueron muy felices desde entonces.

Ismael Pérez Bravo.

17. LA SORPRESA

Había una vez una niña muy pobre y sin dinero. Un día de mucho frío se fue al bosque a recoger setas y un poco de leña pues vivía sola, ya que no tenía padres
Estaba asustada al sentir ruidos extraños. Salió corriendo, al verse sola, con la mala suerte de caer en una trampa de un cazador.
Este buen hombre al oír la red salió corriendo y cuando vio a la pequeña niña la liberó y le contó  su historia. Se la llevo a su casa y allí vivió muy bien, pero que muy bien.  Pero algunas veces iba al pueblo con sus amigas. Y solían ir a jugar al parque. Como tenia nueve años, iba de compras y por las noches escribía alguna cosa en su diario  con sus secretos Desde entonces vivió feliz con el cazador.


María Benítez Gutiérrez

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